Mircea Cărtărescu

Mircea Cărtărescu nació en Bucarest en 1956. Es poeta, novelista, crítico literario y periodista, miembro de la Unión de Escritores Rumanos, del PEN Club rumano y del Parlamento Cultural Europeo. Ha publicado más de 30 libros, traducidos a 23 idiomas. Ha obtenido los más importantes premios literarios rumanos y multitud de galardones internacionales, como el Premio de la Feria de Leipzig al Entendimiento Europeo, el Premio de Literatura de la Casa de las Culturas en Berlín, el Premio del Estado Austriaco a la Literatura Europea, el Premio Gregor von Rezzori, el Premio Thomas Mann de Literatura y el Premio Formentor de las Letras. Está considerado por la crítica literaria el más importante escritor rumano de la actualidad.

De su obra poética, que cultivó a lo largo de toda la década de los ochenta, destaca El Levante (1990; Premio de la Unión de Escritores Rumanos), que Impedimenta recuperó en 2015 en una versión especialmente preparada por el autor. Cărtărescu dio el salto a la narrativa con el volumen de cuentos Nostalgia (1993; Impedimenta, 2012; Premio de la Academia Rumana), que se abre con su célebre relato El Ruletista (publicado de modo independiente por Impedimenta en 2010). Siguió Lulu (1994; Impedimenta, 2011), novela tortuosa y genial que indaga en el misterio del doble, y que le valió el Premio ASPRO. Su proyecto Cegador (1996-2007), una críptica trilogía que adopta la forma de una mariposa, será recuperada próximamente por Impedimenta en traducción directa del rumano. Recientemente ha publicado el volumen de cuentos Las Bellas Extranjeras (2010; Impedimenta, 2013; Premio Euskadi de Plata de Narrativa), una sátira rayana en lo grotesco que narra secuencias de la vida literaria genuinamente rumanas pero también cosmopolitas, y que se ha convertido en un auténtico éxito de ventas en su país, así como El ojo castaño de nuestro amor (2012; Impedimenta, 2016), un volumen de relatos autobiográficos que sirve como nexo para entender el conjunto de su obra. En 2015 publicó la novela Solenoide (Impedimenta, 2017), considerada su obra más madura hasta la fecha. Sus textos han sido vertidos al inglés, al italiano, al francés, al español, al polaco, al sueco, al búlgaro y al húngaro. Es el autor rumano más apreciado en el extranjero; en 2018 recibió el Premio Formentor de las Letras, y algunos consideran que podría ser el primer escritor en lengua rumana en obtener el Premio Nobel de Literatura.

 

ACTA DEL JURADO 2018

Reunidos en la Casa de Victoria Ocampo, en la ciudad de Buenos Aires, los miembros del jurado del Premio Formentor, Francisco Ferrer Lerín, Andrés Ibáñez, Alberto Manguel, Aline Schulman y su presidente Basilio Baltasar, después de examinar la obra de los autores seleccionados como candidatos, han decidido reconocer los méritos del escritor rumano Mircea Cărtărescu y concederle por unanimidad el Premio Formentor de las Letras 2018.

El jurado reconoce en la poderosa habilidad narrativa de Cărtărescu un excepcional conocimiento de la biblioteca universal. Su obra, que abarca la casi totalidad de la experiencia humana, nos obliga a reconsiderar nuestra condición existencial, al tiempo que expande de manera inesperada los límites de la ficción. Para Cărtărescu, la literatura debe impulsar una transformación radical de la conciencia humana.

En la obra de Cărtărescu, la evidencia de la realidad, la cartografía de la memoria, la energía creativa del sueño, la libertad de la imaginación y la pulsión de los deseos, tienen idéntica jerarquía, y se resuelven en un relato infatigable y seductor, deslumbrante y verosímil. No nos sorprende descubrir que Cărtărescu empezó su trayectoria literaria como poeta y que esa condición impregna la totalidad de su obra.

La experiencia de la dictadura, lo que el autor llama los «años robados», aparece en su obra como el revés de la trama, elaborada con una ironía que siempre evita el sarcasmo y una sordidez que nunca llega a lo escabroso.

La epopeya de Cărtărescu recorre espacios poblados por infinitud de curiosas minucias que ganan valor a medida que progresa la lectura. Los giros argumentales son constantes y sin cesar aparecen materiales susceptibles de constituir nuevos relatos. Brotan de improviso anécdotas sin haberse agotado las precedentes.

«Sólo quiero desenmascarar la realidad, abrir puertas a laberintos imposibles de desentrañar —dice Cărtărescu—, y para ello escribiría aunque no quedase ni un solo lector en el mundo».

Buenos Aires, 7 de abril de 2018