Ficha técnica

Sello Editorial: RBA Libros | Colección: Narrativas | Páginas: 192 páginas | Formato: 14,0 x 21,3 cm RUSTICA |Precio: 18 euros | ISBN: 9788490061558 

Vidas de hojalata

RBA

En una cama colocada en el salón de su casa, yace George Washington Crosby esperando la muerte, que se aproxima de forma inexorable. Mientras agoniza y antes de que su mundo se desmorone y apague para siempre, empieza a recuperar gradualmente retazos de su pasado que emergen entre las alucinaciones que la enfermedad le causa. George, que durante buena parte de su vida ha sido un metódico relojero, ahora ya no tiene problemas para saltarse las restricciones temporales y reconstruir sus recuerdos siguiendo el libre dictado de su mente. Así que vuelve la vista setenta años atrás para evocar su dura infancia y la huidiza figura de su padre, un vendedor ambulante que padecía ataques de epilepsia y recorría en carro los hermosos paisajes de la vieja Nueva Inglaterra. Una sorprendente y arriesgada obra sobre el tiempo y la memoria que crece lentamente, pero con firmeza y con una fuerza imparable, para recrear un pasado repleto de objetos, sensaciones, lugares y parajes naturales de una belleza perturbadora.

 

 

I

 

George Washington Crosby comenzó a padecer alucinaciones ocho días antes de morir. Desde la cama de alquiler del hospital, instalada en mitad del salón de su casa, veía insectos entrar y salir de las grietas imaginarias en el enlucido del techo. Los batientes acristalados de las ventanas, que antes encajaban perfectamente en sus respectivos marcos, ahora estaban flojos. Con la siguiente ráfaga de viento se desprenderían y caerían sobre las cabezas de sus familiares, que estaban sentados en el sofá, el confidente y las sillas que su mujer había traído de la cocina para que todos tuvieran asiento. El torrente de batientes echaría del salón a todo el mundo, a sus nietos de Kansas, de Atlanta y de Seattle, a su hermana de Florida, y su cama quedaría aislada en un foso de cristales rotos. El polen y los gorriones, la lluvia y las intrépidas ardillas que llevaba media vida ahuyentando de los comederos para los pájaros le allanarían la casa.

Él mismo había construido la casa; había echado los cimientos, levantado el armazón, empalmado las tuberías, tendido los cables, revocado las paredes y pintado las habitaciones. Un día estaba en la obra, soldando la última junta del depósito de agua caliente, cuando cayó un rayo y lo arrojó a la pared de enfrente. Él se levantó y remató la soldadura. En su casa las grietas del techo y las paredes no duraban mucho; las tuberías obstruidas se desatascaban; los listones desconchados se rascaban y cubrían con una nueva capa de pintura.

 

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