Ficha técnica

Título: Verde oscuro | Autor: Alicia Plante | Editorial: Adriana HidalgoColección: La lengua | Encuadernación: Rústica | Páginas: 290 | Formato: 19 x 13 cm  | ISBN: 978-987 -1923-75-5   | Precio: 16,50 euros  

Verde oscuro

ADRIANA HIDALGO EDITORA

A escasa distancia del microcentro, la Reserva ecológica, con sus cuatro lagunas y una variedad asombrosa de árboles, pájaros y pequeños animales despierta desde hace décadas la codicia de funcionarios y empresarios corruptos. Su proyecto no revelado es privatizar este oasis natural de acceso libre para convertirlo en un country club urbano con torres de cara al río y todos los privilegios imaginables. El hallazgo de un cadáver es la piedra de toque para que el guardabosque de la Reserva inicie una investigación que develará los intereses inmobiliarios y políticos que hay detrás del crimen. 

El título de esta novela negra -que junto con las dos novelas anteriores de Alicia Plante, Una mancha más y Fuera de temporada completa la «Trilogía del agua»- remite a un determinado espacio de Buenos Aires, la Reserva Ecológica de la Costanera Sur, donde la vegetación silvestre y espontánea que creció en las trescientas cincuenta hectáreas de terreno ganado al río en la década del setenta borda de un verde suntuoso una extensión importante de la costa de la ciudad. A escasa distancia del microcentro, la Reserva, con sus cuatro lagunas y una variedad asombrosa de árboles, pájaros y pequeños animales llegados a bordo de los camalotes que traen las mareas del Río de la Plata, despierta desde hace décadas la codicia de funcionarios y empresarios corruptos. Su proyecto no revelado es privatizar este oasis natural de acceso libre para convertirlo en un country club urbano con torres de cara al río y todos los privilegios imaginables. Cierto domingo, los pálidos pies de un muerto asoman al borde de uno de los senderos del parque. A partir de ese momento el verde de la Reserva se irá volviendo más y más oscuro, y también más peligroso. La investigación no avanzará hasta que un guardaparques de la Reserva, por razones no sólo personales, se lo tome a pecho. En una trama llena de realidad y suspenso, será él quien exponga la red de intereses detrás del crimen y la siniestra vigencia de un proyecto que continúa.  

1

      El grupo de caranchos dibujaba lentos círculos oscuros contra el cielo de invierno. El Pollo volvió a mirarlos: algo los atraía, tal vez un animal herido, posiblemente ubicado cerca de la costa. Ahora debían terminar la recorrida de la laguna chica pero decidió que antes de volver a la cabaña pasarían por allí.

     Estaba acostumbrado a esos planeos de las aves carroñeras sobre la carne herida o muerta, y si bien no le resultaban simpáticas, la atenta espera desde el aire de dos o tres caranchos muchas veces le marcaba la existencia y la ubicación de un problema. Pero hoy eran docenas, nunca se veían tantos. Estaba desconcertado, en la Reserva no había animales de gran tamaño, ¿por qué continuaban llegando?

      Fabián ni los miraba. El Pollo abrió la boca para hacérselos ver pero la volvió a cerrar. No valía la pena comentarle nada. Cada día hablaba menos, Fabián, y sin darse cuenta, poco a poco, el Pollo se había adaptado; ahora, cuando salían juntos de recorrida, se manejaba con monosílabos igual que él. Mientras se metían en el sendero que llevaba a la laguna, el Pollo le echó una mirada de reojo. Debajo del eterno gorro de lana vio la expresión empacada de
siempre.

    – Mucha gente, hoy !comentó Fabián de pronto, como si hubiese intuido el reproche y quisiera desmentirlo. Sin embargo el Pollo lo sabía: no iba a pasar de allí.

      – Sí, es el sol !contestó.

      – !Mmm.

     Lentamente y observando todo a su alrededor, bajaron por el estrecho sendero que nacía en el Camino del Medio y rodeaba el agua. Aún hoy, a pesar del paneo constante desde la torre y la posibilidad de que los bomberos se hicieran rápidamente presentes, los incendios intencionales seguían ocurriendo, generalmente a esa hora, cuando el público !y los posibles testigos! empezaban a ralear. Pero no habían encontrado nada que lo hiciera temer y el Pollo sintió el alivio de sacarse por hoy esa preocupación de la cabeza.

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