Ficha técnica

Título:  Venecia en guerra | Autor: Maurice Barrès | Traducción: Juan José Delgado Gelabert | Editorial: Confluencias | Colección: L’Hexagone |Páginas: 110 | Formato: 13×21 |Encuadernación: Rústica | ISBN: 978-84-942012-3-3 |Precio: 12,00 euros

Venecia en guerra

CONFLUENCIAS

Maurice Barrès puso su prosa en armas durante la Primera Guerra Mundial. El escritor francés visitó el frente italiano en 1916, en un viaje que le llevó tanto a los Alpes como a su amada Venecia, que se encontraba amenazada y bombardeada por el ejército austrohúngaro. Allí compartirá una jornada inolvidable con Gabriele d’Annunzio, aún convaleciente de sus heridas, que incluyó un paseo por los canales entonces solitarios de turistas y un inusual concierto en un palacio. Pero para Barrès fueron igual de trascendentes los días compartidos con los soldados, escuchando sus historias y admirando su coraje. Estas páginas son una mezcla de ideas políticas, bélicas, artísticas y estéticas, además de la crónica de una aventura.

Maurice Barrès (1862-1923) se implicó tanto como pudo en los esfuerzos bélicos de su amada Francia durante la Primera Guerra Mundial. Con casi un artículo diario en L’Écho de Paris durante cuatro años, un esfuerzo propagandístico poco común, Barrès se convirtió en la voz más activa de los valores tradicionales, católicos y nacionalistas franceses.

El autor de la trilogía El culto del yo (1887- 1891) no se escondió en su despacho, también visitó el frente, y testimonio de ello son las páginas de Venecia en guerra, fruto de un recorrido por la zona de guerra en Italia, entre los meses de mayo y junio de 1916. Quizá su mayor interés estaba en comprobar el daño que su querida Venecia había sufrido, testimonio inequívoco para él de la brutalidad del bando germano.

Como señala el traductor Juan José Delgado Gelabert en la introducción, «en el relato del viaje hay poco espacio para el turismo…, no obstante Barrés entremezcló la mirada política con la del turista que contempla lugares a veces ya conocidos. Informa de la actividades bélicas en el difícil territorio alpino, narra los encuentros con los protagonistas de la Historia, la visita al monarca italiano, Vittorio Emmanuele III, que vivía en el campo de batalla».

Hay mucho aquí de exaltación de la necesidad y justicia de la guerra, pero también de hondura en la mirada al detalle. Incluso cabe la anécdota cargada de humor y sentimiento, gracias al extraordinario en Venecia con Gabriele d’Annunzio, convaleciente de sus heridas en la batalla, pero aún el mejor de los anfitriones. 

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EL CONCIERTO EN CASA DEL POETA.
LA CIUDAD EN TINIEBLAS.
UN VUELO SOBRE VENECIA.

ANNUNZIO HABITA EN EL Gran Canal un palacio pequeño del que sin duda se acuerdan los visitantes de Venecia. Es el Palazzino Rosso, al fondo de un estrecho jardín cuyos arbustos se inclinan hacia el agua por encima de una balaustrada de mármol. Es justo y armonioso que para padecer y descansar el poeta de El fuego haya encontrado ese lugar refinado…

     Pero aquí viene hacia nosotros: adelgazado, pálido, con el ojo izquierdo tapado por una venda negra, más encantador que nunca vestido de joven oficial.

     Nos abrazamos y lo primero nuevas de su salud. Según él, no recobrará el uso del ojo, pero su estado general era tan sano que no hubo más complicación.

     Esta última reflexión la hizo Annunzio con la gentil y serenísima vanidad que le conocen sus amigos y que escucho con alegría, porque me lo muestra, bajo un bellísimo aderezo de gloria, siempre semejante a sí mismo. 

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