Ficha técnica

Título: Una luna | Autor: Martín Caparrós | Editorial: Anagrama | Páginas: 192 | Encuadernación: Rústica | Primera edición: mayo 2009 | ISBN: 978-84-339-7190-6 | PVP: 16 euros

Una luna

EDITORIAL ANAGRAMA 

 

Una luna es el diario de un viaje acelerado, enloquecido, un «hiperviaje»: un mes de saltos entre Kishinau y Monrovia, Amsterdam y Lusaka, Pittsburgh y París, Madrid, Barcelona y Johannesburgo, en el que Martín Caparrós, enviado por una agencia de Naciones Unidas, se encuentra con jóvenes migrantes de muy diversas clases: mujeres traficadas, refugiados de guerra, polizones de pateras, niños soldados, víctimas del sida, pandilleros deportados, trabajadores, estudiantes, toda esa enorme población actual que, de un modo u otro, busca lugares nuevos para intentar vidas distintas. Una luna es una mirada sorprendente, distinta, sobre algunas de las cuestiones más calientes de estos años. Las migraciones, el drama del destierro, los abismos entre primer y tercer mundo, el lugar de las mujeres, los límites del hombre, las nuevas formas de viajar y las posibles formas de contarlo son algunos de los temas de este libro, que no esquiva -tampoco- la reflexión autobiográfica. Una luna es un pequeño gran libro y es, probablemente, el relato más íntimo de uno de los grandes cronistas contemporáneos.

 

1. Partir

¿Cuándo fue que decidimos que mirar las nubes desde arriba, los mares desde arriba, montañas desde arriba ya no era privilegio de algún dios? ¿Cuándo fue, sobre todo, que creímos que mirar la tierra desde arriba había dejado de volvernos dioses? ¿Cuándo fue que aprendimos a hojear una revista o diario viejo mientras viajamos entre nubes?

Se cae la tarde, vuelo. Se supone que viajar es lo que me gusta, que es una suerte hacerlo, que qué más quiero pero ahora, desatento, me dejo arrinconar por el quobono. Si quobono fuera latín significaría más o menos «con qué objeto» -y, de pronto, no le veo ninguno a todo esto: una luna de vuelos y corridas, zozobras varias, encuentros improbables. ¿Pero cuándo fue que decidimos que había que hacer las cosas con un objeto u objetivo, meta, bono? ¿Cuándo nos dio por confundirnos con los dioses?

 

Ahora viajo en primera, tengo ventanillas: desde mis ventanillas del avión es muy difícil no mirar que la luna está llena. Desde mis ventanillas del avión, todos dormidos, la luna es lo único que queda.

Es raro el mundo cuando la luna es lo único que queda.

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