Ficha técnica

Título: Una historia sencilla | Autor: Leila Guerriero |  Editorial: Anagrama | Páginas: 152 | PVP.: 14,90 euros | ISBN: 978-84-339-9767-8 | Colección: Narrativas hispánicas | Fecha de publicación: septiembre de 2013

Una historia sencilla

ANAGRAMA

En enero del año 2011, la periodista argentina Leila Guerriero viajó hasta un pueblo de seis mil habitantes, en el interior de su país, con la intención de contar la historia de una competencia de baile folklórico tan secreta como prestigiosa que se lleva a cabo allí desde 1966: el Festival Nacional de Malambo de Laborde. El malambo, un baile tradicional entre los gauchos argentinos, consiste en un zapateo sostenido que, para su ejecución en competencia, requiere gran habilidad técnica y una preparación atlética descomunal: durante los cinco minutos que dura una presentación, el bailarín alcanza una velocidad que demanda una exigencia parecida a la de un corredor de cien metros llanos. El festival termina cada año con la coronación de un hombre que tiene, en el mundo del folklore, el aura de un héroe olímpico y a quien se otorga el título de campeón. Para resguardar el prestigio del certamen, los campeones han hecho un pacto: una vez que ganan, ya no pueden volver a presentarse en otra competencia. Así, el malambo con el que se coronan es, también, el último de sus vidas.

Guerriero llegó hasta Laborde con una idea simple: entender por qué esos hombres, hijos de familias humildes, invierten tiempo y dinero entrenándose durante años para obtener un título que resulta, al mismo tiempo, la cúspide y el fin. Pero la segunda noche de la competencia vio, sobre el escenario, a un bailarín que la dejó paralizada, y en ese preciso momento decidió que la historia ya no sería sólo la historia del festival sino también la ese hombre: Rodolfo González Alcántara.

Así empezó a seguir, primero en Laborde, luego en Buenos Aires, a ese hijo de una familia modesta que sobrevivía dando clases de música, y en enero de 2012, cuando él volvió a presentarse en Laborde, Guerriero lo acompañó. El resultado es esta crónica repleta de suspenso, plagada de personajes entrañables como Tonchi, amigo de la infancia de González Alcántara, que, a pesar de tener un severo problema de salud, viaja hasta Laborde para verlo bailar; o sus propios padres que, como no tienen dinero para pagar el hospedaje, alquilan un bus en el que viven y duermen durante los días del festival. A medida que se acerca la noche de la competencia, González Alcántara cobra las dimensiones de un gladiador trágico, de un hombre que se preparara para un momento de inmensa soledad en el que sabe que puede ganarlo o perderlo todo.

Y Leila Guerriero, desde una distancia tan íntima como implacable, tan honda como descarnada, tan discreta como intrusiva, lo acompaña en ese viaje hacia la noche final. Este libro cuenta la más difícil de las épicas: la épica del hombre común. La de alguien que avanza tras un sueño movido por el más peligroso de los sentimientos: la esperanza.

Una historia sencilla es otra obra maestra de «la mejor cronista en castellano» (Andrea Palet), «una voz imprescindible» (Alejandro Zambra): «sus reportajes no se leen, se devoran» (Benjamín Prado);

«El periodismo que practica Leila Guerriero es el de los mejores redactores de The New Yorker, para establecer un nivel de excelencia comparable: implica trabajo riguroso, investigación exhaustiva y un estilo de precisión matemática» (Mario Vargas Llosa).

 

PÁGINAS DEL LIBRO

     Ésta es la historia de un hombre que participó en una competencia de baile.

* * *

     La ciudad de Laborde, en el sudeste de la provincia de Córdoba, Argentina, a quinientos kilómetros de Buenos Aires, fue fundada en 1903 con el nombre de Las Liebres. Tiene seis mil habitantes y está en un área que, colonizada por inmigrantes italianos a principios del siglo pasado, es un vergel de trigo, maíz y derivados -harina, molinos, trabajo para centenares-, con una prosperidad, ahora sostenida por el cultivo de la soja, que se refleja en pueblos que parecen salidos de la imaginación de un niño ordenado o psicótico: pequeños centros urbanos con su iglesia, su plaza principal, su municipio, sus casas con jardín al frente, la camioneta último modelo Toyota Hilux cuatro por cuatro brillante brillosa estacionada en la puerta, a veces dos. La ruta provincial número 11 atraviesa muchos pueblos así: Monte Maíz, Escalante, Pascanas. Entre Escalante y Pascanas está Laborde, una ciudad con su iglesia, su plaza principal, su municipio, sus casas con jardín al frente, la camioneta, etcétera. Es una más de miles de ciudades del interior cuyo nombre no resulta familiar al resto de los habitantes del país. Una ciudad como hay tantas, en una zona agrícola como hay otras. Pero, para algunas personas con un interés muy específico, Laborde es una ciudad importante. De hecho, para esas personas -con ese interés específico- no hay en el mundo una ciudad más importante que Laborde.

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