Ficha técnica

Título: Una historia natural de la curiosidad Autor: Alberto Manguel  |  Traducción: Eduardo Hojman  | Editorial: Alianza  | Colección: Alianza Literaria (AL)  | ISBN: 978-84-206-9944-8 | Precio: 22 euros

Una historia natural de la curiosidad

ALIANZA

«Tengo curiosidad por la curiosidad», así arranca este texto admirable en el que Alberto Manguel, guiado por una galería de pensadores, escritores y artistas, indaga en el que ha sido desde la noche de los tiempos el estímulo que impulsa nuestro conocimiento y también la tentación para adentrarnos en lo prohibido, lo oculto, lo peligroso.

Una de las primeras frases que pronunciamos como niños es «¿por qué?». Una vez aprendida la pregunta, nunca dejamos de formularla, aunque muy pronto descubramos que la curiosidad rara vez es recompensada con respuestas reveladoras.

En «Una historia natural de la curiosidad» confluyen largos años de lecturas, escritura y pensamiento alentados por una pasión y una vivacidad arrebatadoras: nada que pueda interesar a la curiosidad humana le es ajeno. En diecisiete capítulos, en los que las referencias literarias dialogan con los últimos descubrimientos científicos, Alberto Manguel traza un recorrido sugestivo y nunca excluyente por el territorio que conocemos, mientras se asoma a los terrenos inexplorados que se abren constantemente ante nosotros.

Al igual que Dante decidió tener guías para sus viajes, Alberto Manguel ha querido elegir a Dante como guía para el suyo, y permitir que las preguntas que formula en su «Comedia» le ayuden a marcar el rumbo de las suyas.

Preguntas sobre el ser humano, nuestro lugar en el mundo, la relación con la naturaleza, las consecuencias de nuestros actos, qué son la verdad y la belleza, qué nos diferencia de los animales, y un sinnúmero de cuestiones para las que Manguel encuentra nuevas formulaciones al tiempo que demuestra que las lecturas y el conocimiento pueden constituir magníficos instrumentos de navegación por todo lo que desconocemos. «La curiosidad es un medio para declarar nuestra pertenencia al género humano», afirma Manguel, a esa «umana spezie» tan bien descrita por su guía inmortal y para la que el placer de la duda ha sido y sigue siendo la más estimulante de las aventuras. 

Prefacio

«En su lecho de muerte, Gertrude Stein preguntó:
«¿Cuál es la respuesta?». Nadie contestó. Entonces
sonrió y dijo: «En ese caso, ¿cuál es la pregunta?»».
Donald Sutherland, Gertrude Stein. A Biography
of Her Work

TENGO CURIOSIDAD SOBRE LA CURIOSIDAD

     Una de las primeras frases que aprendemos de niños es «¿por qué?». En parte porque queremos saber algo sobre este misterioso mundo en el que hemos entrado involuntariamente, en parte porque queremos entender cómo funcionan las cosas en este mundo, y en parte porque sentimos la necesidad ancestral de relacionarnos con otros habitantes de este mundo, apenas dejamos atrás nuestros primeros balbuceos y arrullos empezamos a preguntar «¿por qué?». Y nunca dejamos de hacerlo. Descubrimos muy pronto que la curiosidad pocas veces es recompensada con respuestas significativas y satisfactorias, sino más bien con un deseo cada vez mayor de formular nuevas preguntas, y con el placer de dialogar con otros. Como todos los inquisidores saben, las afirmaciones tienden a aislar; las preguntas unen. La curiosidad es un medio para declarar nuestra pertenencia al género humano. 
     Tal vez toda curiosidad puede resumirse en la famosa pregunta de Michel de Montaigne que sais-je?, «¿qué sé yo?»2, que aparece en el segundo volumen de sus Ensayos. Refiriéndose a los filósofos escépticos, Montaigne señaló que eran incapaces de expresar sus ideas en ningún idioma, ya que, según dice, «necesitarían uno nuevo, puesto que nuestro lenguaje se compone de proposiciones afirmativas, las cuales van contra la esencia misma de sus doctrinas». Luego añade: «Tal estado de espíritu debería enunciarse interrogativamente de una manera más segura, diciendo «¿Qué sé?», que es mi acostumbrada divisa».

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