Ficha técnica

Título: Un libro largo de cuentos cortos | Autor: Etgar Keret | Traducción: Ana María Bejarano | Editorial: Siruela | Colección: Nuevos Tiempos, nº 338 | ISBN: 978-84-16638-98-7 |  Fecha: 2016 | Encuadernación:Rústica con solapas | Páginas: 564 | Dimensiones: 150 x 230 mm | Precio: 23,95 euros | Ebook: 11,99 euros

Un libro largo de cuentos cortos

SIRUELA

Esta antología, que reúne por primera vez toda la ficción breve de Etgar Keret publicada hasta la fecha, es un maravilloso compendio de las razones que han consagrado a su autor como uno de los escritores contemporáneos de relato más populares del mundo.

Sus cuentos, a la par que retratan una realidad que parece haber encontrado su equilibrio en el caos, consiguen siempre aplacar nuestra sed de historias con las que poder sobrellevar el día a día en este loco mundo.

Su peculiar visión de la realidad, que encuentra en los hechos más nimios de la existencia su principal material narrativo, nos enfrenta de forma aparentemente sencilla a cuestiones profundas a la vez que cotidianas.

El resultado es una escritura directa que, con un lenguaje fresco, atrevido e irónico, en el que se reconocen las influencias del kitsch o del videoclip, nos sacude y nos hace sonreír ante las situaciones más crudas e inverosímiles.

«Estoy muy feliz de que Etgar Keret y su obra existan. Hacen del mundo un lugar mejor».  GEORGE SAUNDERS

«No me explico cómo lo hace, pero Etgar consigue convertir cualquier cosa en una brillante historia». ALEKSANDAR HEMON

«Etgar Keret es el escritor número uno y el número dos en mi corazón». GARY SHTEYNGART

«Un escritor, completamente diferente a cualquier otro. La voz de una nueva generación». SALMAN RUSHDIE

 

 

Prólogo

Durante la gala de un festival de cine, un viejo director me dijo que, para él, recibir el premio a toda una carrera era aterradoramente parecido a verse aquejado de demencia: ambas cosas suponían la antesala de la muerte.

En cierto sentido, el equivalente literario a este tipo de premios es la publicación de un ómnibus. Ver recogidos en un solo volumen las decenas de historias que he escrito a lo largo de treinta años, me hace sentir viejo de inmediato. Todas ellas fueron escritas en un periodo señalado de mi vida y, en ese momento, cada una de ellas era especial para mí, como un hijo único. Ahora que aparecen reunidas en un grueso tomo, me siento como un padre anciano que ha convocado a su prole junto al lecho de muerte para despedirse. En esta circunstancia tan poco habitual, me siento obligado a dedicar unas palabras a todos mis cuentos, tanto a los antiguos como a los más recientes, tanto a los divertidos como a sus hermanos más deprimidos y malhumorados:

Mis queridos cuentos, os quiero a todos. El hecho de que seáis muchos no mengua en lo más mínimo mi amor por cada uno de vosotros. Cuando nacisteis, estaba convencido de que todos creceríais hasta convertiros en una gran novela. Pero cuando dejasteis de hacerlo, después de tres o cuatro páginas, no me sentí decepcionado. Como escritor de cuentos que con los años ha aprendido a aceptarse y a respetarse, sé que lo que importa en la vida no es el tamaño sino la perfección. Y para mí, sois todos bellos y perfectos, pequeños pero bien proporcionados y, por encima de todo, llenos de un genuino deseo de creer en la bondad. Este deseo no siempre soporta mirar cara a cara a la realidad, lo sé, pero como una vez me dijo mi padre «en los buenos tiempos, lo más importante es el resultado; pero cuando las cosas se ponen duras, con la voluntad es suficiente». Y esto es exactamente lo que sois: apenas unos cuentos nacidos en tiempos difíciles (permitidme compartir un secreto con vosotros, queridos míos, la historia de la Humanidad nunca los ha conocido fáciles) que nunca han dejado de confiar en la existencia del bien. Ahora que habéis sido recogidos en este ómnibus, por favor, seguid viviendo juntos en paz y no olvidéis ser amables con este prólogo. Puede que sea más corto y menos elaborado que vosotros, pero también se esfuerza en tratar de hacer del mundo un lugar mejor.

Ahora haré una larga y dramática pausa, me recostaré y cerraré los ojos como es costumbre hacer en este tipo de despedidas. A través de mis párpados entrecerrados, veré cómo todas mis historias inclinan sus cabezas y desfilan en silencio fuera de la habitación. Cuando la última haya salido cerrando la puerta tras ella, saltaré de la cama y sentado frente a mi escritorio, comenzaré a escribir una nueva.

Etgar Keret

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