Ficha técnica

Título:  Un arbol caído | Autor: Rafael Reig | Editorial: TusquetsColección: Andanzas CA-853 | | Páginas: 312 | ISBN:  978-84-9066-045-4 | Precio: 18, 27 euros (iva no incluido) | Ebook: 9,08 (iva no incluido)

Un arbol caído

TUSQUETS

En 1979, un grupo de familias amigas, reunidas en el club social de El Tomillar, comentan la vuelta de un viejo conocido, Luis Lamana, que va a trastornar la vida de la urbanización. Todos se conocen por haber militado en partidos antifranquistas, y porque algunos formaron parte de la misma célula. Veinticinco años después, el hijo de uno de ellos, Julián, Johnny para los amigos, se propone reconstruir qué ha sido de ellos, de sus hijos, de sus exitosas carreras profesionales posteriores, algunos afiliados a partidos, otros trabajando en grandes empresas o probando carrera literaria. Mientras cuenta los destinos de las familias y de sus descendientes, Julián quiere entender muchos puntos oscuros: quién delató a su madre y a otros en los años sesenta, por qué regresó Lamana en ese preciso año, cómo se rompieron aquellos momentos de expectativa y aparente felicidad en el 79, y por qué él y sus amigos no han logrado encontrar su lugar en el mundo.

En sus pesquisas, Julián, además, va desgranando una partida de ajedrez que ha encontrado anotada en un cuaderno, una partida que jugaron una tarde de primavera de ese año Alejandro Urrutia y Pablo Poveda. Como metáfora de las decisiones, los triunfos y las derrotas de un grupo de amigos, tal vez de un país.

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    Lo anunció Alejandro Urrutia en la primavera de 1979, sentados en la terraza del C.S. Palmeras, el club social de la urbanización El Tomillar:

     -¡Luis Lamana vuelve a España!

     A pesar del entusiasmo de Álex, ni Ricardo Ariza ni Pablo Poveda se dejaron impresionar. Tras asegurarse de que se trataba del mismo Lamana, el «Gordito Relleno», Ricardo preguntó si seguiría jugando al ajedrez; y Pablo que adónde narices se había ido.

     En la otra mesa, la de los jóvenes, el hijo de Isabel Azcoaga, Johnny, parecía alarmado. Era un chaval gordo y muy asustadizo, al que le gustaba que le llamaran Johnny, y no vivía en la Urba, sino en el pueblo, donde su padre era fontanero. Javito Urrutia, a su lado, tenía aquel gesto de estar de vuelta de todo que le hizo tanta compañía durante el resto de su vida fugaz y descalabrada.

     -No creo -le contestó Álex a Ricardo y añadió en respuesta a Pablo-: Viene de Nueva York con un doctorado.

     -¿Y quién es el famoso Luis Lamana? -preguntó Alicia Escudero, la única rubia, como si nunca hubiera oído hablar de él.

     -¿Qué habrá sido de su vida? -dijo Pablo, que tenía la costumbre de hacer siempre otra pregunta al mismo tiempo que su mujer.

     -Se casó y tiene un hijo. -Alejandro, en caso de duda, contestaba primero a los maridos.

     -Iba al colegio con ellos y luego fue el secretario de la célula, el que les metió en el Partido. -Lola Salazar, la mujer de Álex, acudió en defensa de Alicia.

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