Ficha técnica

Título: Umrao Yan Ada, la cortesana de Lucknow | Autor: Hadi Ruswa, Mirza Muhammad   |  Traducción directa del urdu : Rocío Moriones | Editorial: Alba | Colección: Rara avis | Género: Novela | ISBN: 97884-84288350 | Páginas: 336 | Formato:  13,3 x 23 cm.| Encuadernación: Rústica | PVP: 19,50 € | Publicación: 2013

Umrao Yan Ada, la cortesana de Lucknow

ALBA

Incluida en 1970 por la UNESCO en su Colección de Obras Representativas de la literatura universal, esta novela siempre ha sido en la India un hito de la cultura popular. Bollywood la ha llevado al cine en varias ocasiones, la última en 2006.

Con estas «memorias» de una elegante cortesana -tal vez inspirada en un personaje real-, Mirza Muhammad Hadi Ruswa escribió en 1899 la primera novela en urdu (la lengua hablada entre la población musulmana del norte de la India y Paquistán). Umrao, la protagonista, cuenta cómo de niña fue raptada y vendida a un burdel, donde recibió una exquisita educación en las artes de la poesía y la danza, y cómo luego prosperó su carrera entre sultanes y nababs, bandidos y molvis, amantes y confidentes, y rodeada de otras cortesanas, algunas más hermosas que ella, algunas más «pervertidas». Cuando la juventud y los placeres ya han pasado, recuerda con dulce nostalgia lecciones de amor («se puede querer inteligente o tontamente») aprendidas en noches de intimidad, aventuras galantes, anécdotas cómicas e historias de honor, celos y engaños. 

 

CAPÍTULO 1

Dígame, ¿qué historia desearía usted escuchar?
¿La de mi vida o la del mundo que me tocó habitar?

Mirza Ruswa, ¿por qué me hostiga e intenta sonsacarme los detalles de mi vida? ¿Qué interés puede tener usted en la vida de una mujer desafortunada como yo? No creo que disfrute escuchando la historia de una pobre desdichada, vagabunda y desventurada, que no es más que la vergüenza de su familia y cuyo nombre será digno de oprobio tanto en este mundo como en el venidero. No obstante, ya que insiste, se la contaré. Escúcheme con atención.

     ¿De qué me servirá hablar de mis antepasados? La verdad es que ni siquiera me acuerdo de los nombres de mis padres ni de mis abuelos. El único recuerdo que guardo de mi infancia es que mi casa estaba en algún lugar en las afueras de la ciudad de Feizabad. Era una casa de ladrillo rodeada por las chozas de adobe con techumbre de paja de nuestros vecinos, que eran gente sencilla: aguadores, barberos, lavanderos y empleados en otros menesteres. Aparte de la nuestra, la única casa alta que había en la vecindad era la de un hombre llamado Dilawar Jan. 

     Mi padre trabajaba en el mausoleo de la bahu begum1 sahiba, que fue la esposa del nabab Shuya-ud-Dola2, de Avadh. No sé a qué se dedicaba ni cuánto le pagaban, pero recuerdo que la gente le solía llamar yamadar3.

     Yo acostumbraba a jugar con mi hermano pequeño todo el día. Me tenía tanto cariño que no se apartaba de mi lado ni un solo instante.

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