Ficha técnica

Título: Trump, ensayo sobre la imbecilidad | Autor: Aaron James | Traducción: David León Gómez   |  Editorial: Malpaso Páginas 128 | Formato: 12 x 21 cm  |  Encuadernación: Tapa dura  Precio: 16,50 euros | e-book: 6, 99 euros |   Año de publicación: agosto 2016 |

Trump, ensayo sobre la imbecilidad

MALPASO

Que Donald Trump es un imbécil es cosa bien sabida, incluso por sus más devotos admiradores, quienes, de hecho, lo admiran justamente por ello. Pero ¿qué clase de imbécil es, y cuán peligrosas son su bufonería y majadería? Responder a estas preguntas es hoy un problema metafísico de primer orden y una urgencia existencial no sólo para los Estados Unidos sino para el mundo entero. Pues bien, el filósofo Aaron James, gran autoridad en el floreciente campo de los estudios imbecilológicos, ha visitado el oscuro bosque del trumperismo en busca de las ansiadas respuestas. Y las ha encontrado. 

«Trump es un imbécil sin idea de cómo funciona un gobierno.» Stephen King 

«La obra de James es a la vez una meditación filosófica, un estudio histórico y una guía práctica para aprender a sortear las traicioneras aguas negras en que nadamos […]. James hace mucho más que burlarse de las personas a las que despreciamos.» The Innovation Journal

«James desmenuza los rasgos típicos de las personas más infames […]. Demuestra de manera convincente por qué debemos tomarnos muy en serio el problema de la imbecilidad.» Los Angeles Review of Books

«Delicioso, ligero y, a la vez, provocador.» Alex Balk, Slate Aaron 

 

1.

EL PAYASO BOBO Y EL IMBÉCIL 

Los hombres en busca de mujer suelen consagrarse a devorar artículos sobre cómo atraer a chicas guapas. Uno de los consejos que ofrecen éstos -y de hecho algunas mujeres- es que conviene mantenerlas intrigadas, fomentar el misterio, mostrarse divertido; luego, un poco más arrogante de la cuenta, y a continuación, amable, aunque no demasiado. Por encima de todo, hay que evitar que lo etiqueten a uno, que tengan la sensación de haber descubierto de qué pie cojea («le gusta el juego»; «es un cerebrito»; «sólo piensa en su trabajo»…), pues una vez que lo ha hecho podría decidir que no le interesa averiguar nada más de su persona (durante otra cita, por ejemplo, o en otro mensaje).

     El donjuán consumado corre el riesgo de parecer demasiado avezado y de que las mujeres, por lo mismo, no se sientan especialmente halagadas por sus coqueteos. Además, tal vez sea demasiado fácil clasificarlo: sólo busca sexo rápido -cosa que está habituado a conseguir-, cuando ella preferiría un cortejo que se prolongara al menos durante tres citas. Puede ser que lo delate la labia, que dé la sensación de tener demasiada pericia en  dichas lides, y que ella, una vez entendido a qué tipo pertenece, pierda todo su interés. Por lo tanto, en cierto modo, al aspirante le resulta ventajoso ser un tanto bravucón, tosco y no demasiado experto siempre que sea también divertido y no muy descuidado ni esté arruinado. El que tiene este carácter, como el desvalido, nos despierta compasión y parece inocente y hasta simpático, por más que a menudo no se dé cuenta.

     El donjuán busca diversión o sexo, claro está; pero también el placer que le produce el hecho de ser capaz de captar el interés de una mujer. Ve su valía reflejada en los ojos de ella (quizás aunque no la respete más allá de la adoración que ella le profesa). Saber lo que podrían pensar de él los demás -en caso, por ejemplo, de verlos juntos en público- acrecienta su autoestima.

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