Ficha técnica

Título: Trópico | Autor: Rafael Bernal |  Editorial: JUS | Encuadernación: Rústica con solapas | Formato: 13,5 x 23 cm | Tamaño: 13,5 x 23 cm | Páginas: 88 | Fecha: sept/2016 | Precio: 19 euros

Trópico

EDITORIAL JUS

Rafael Bernal desconcierta y abruma, sorprende, fascina e intimida; levanta ampollas ideológicas e irrita a los afligidos por la ansiedad clasificatoria. ¿Dónde depositarlo? ¿Cuál es su nicho en el camposanto de las letras mexicanas?

Muchos quisieron darle sepultura lejos de los altos mausoleos, algunos incluso lo habrían condenado al olvido, pero el viejo fantasma se resiste a los entierros y las amnesias. ¿Qué hacer entonces con aquel católico empedernido, reaccionario intermitente, moralista categórico y altivo censor de las miserias nacionales desde remotas tierras? ¿Cómo lidiar el toro de un eclecticismo frenético que vagaba por los caminos de la narrativa, el cine y el teatro, que no se arredraba ante el poema político, el indigenismo telúrico, la biografía inorgánica o el ensayo ficticio. La tentación, por supuesto, era arrinconarlo en el ámbito de la novela negra latinoamericana, Complot mongol mediante.

De Rafael Bernal, sin embargo, podría afirmarse lo que dijo de sí mismo el formidable Voltaire, que también tocó todas las teclas con resultados desiguales: «Soy grande en los géneros pequeños». Pues bien, en el género breve Bernal fue inmenso, y dentro de esa inmensidad brillan con luz propia los seis cuentos que forman este volumen. Trópico despliega con asombroso vigor todos los destellos de una prosa exacta y una perspicacia sutil. Hay dos escenarios, el interior y la costa de Chiapas, que encarnan alegóricamente la pureza serrana y la corrupción cenagosa, la virtud y el vicio. Atrapados en esa dualidad fatídica, los individuos se alzan o derrumban frente al mal. No tienen escapatoria, pero son dueños de sus actos, amos y esclavos de su destino. Esa paradoja es la vida y es este libro.

Más allá de las cegueras dogmáticas, ha llegado la hora de asignarle a Bernal el lugar que en justicia le corresponde entre los más ilustres del caprichoso panteón literario mexicano. Estas páginas lo muestran y lo demuestran.

La crítica ha dicho:

«Rafael Bernal agita la mano y disipa la bruma para que podamos contemplar nuestra realidad (la realidad chiapaneca, que tan poco ha cambiado poco en setenta años), para que podamos vislumbrarla en todo su oscuro fulgor.» -Juan Pablo Vvillalobos

«Bernal fue un escritor que, al estar alejado de los círculos literarios, se permitió innovar, ser vanguardia, por eso sus historias permanecen, son actuales.» -Xavier F. Coronado, la jornada semanal

LA MEDIA HORA
DE SEBASTIÁN CONSTANTINO

Sebastián Constantino entró despacio a la cantinita de madera, cuyas puertas se abrían directamente sobre el ancho platanar. Afuera, el sol pesado y lento caía sobre las hojas, tendidas para recibirlo; y al pisar el pasto verde y enroscado se sentía la vida que palpitaba dentro de la tierra, pero en la negrura agria y olorosa de la cantina se presentía la muerte.

Se estaba bañando en el río cuando le fueron a decir que el Cuarenta y Cinco había llegado a la cantina, y sin secarse se vistió aprisa y vino, acomodándose la treinta y ocho Colt mientras andaba. Entre el platanar, donde nadie lo veía, se aseguró de que  la pistola estaba cargada y, al ver las ruedas brillantes de los cartuchos con su centro rojo, sintió un miedo rápido que le corría por la columna vertebral mientras su mano maquinalmente apretaba la culata reconfortante de la pistola. Sus dedos sintieron las diecisiete rajadas que había hecho con una lima de afilar machetes: cada una equivalía a un cristiano quebrado.

«Ahora -se dijo, tal vez por desvanecer completamente ese miedo que, sin quererlo, había sentido- tendré que pedirle su lima a mi compadre para hacer otra rajadita.»

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