Ficha técnica

Título: Tránsito | Autora: Rachel Cusk | Traducción: Marta Alcaraz | Editorial: Libros del Asteroide | ISBN: 9788417007225 | Fecha: oct-2017 | Páginas: 224 | Formato: 12,5 x 20 | Precio: 18,95 euros | Ebook: 10,99 euros 

Tránsito

LIBROS DEL ASTEROIDE

Tras una dolorosa ruptura sentimental, una escritora se muda a Londres con sus dos hijos. El derrumbe de su matrimonio y su hogar ha provocado profundos cambios -morales, artísticos, prácticos- en su forma de ver la vida. En Londres intentará construir una nueva existencia para sus hijos y para ella y deberá enfrentarse a aspectos de la cotidianidad que hasta ahora había evitado y que le permiten reflexionar sobre qué nos hace vulnerables o poderosos, por qué unas veces nos dejamos llevar y otras tomamos las riendas de nuestra vida.


Filtrada a través de la fría mirada de su inteligente narradora,
Tránsito profundiza en los temas de la celebrada A contraluz en una perspicaz indagación sobre cómo contamos lo que nos sucede. Cusk captura con particular honestidad ese sentimiento tan humano de querer apurar la vida hasta el fondo y al mismo tiempo querer huir de ella. Una novela que la ha consolidado como una de las más destacadas narradoras inglesas de la actualidad.

Segunda entrega del ciclo iniciado con la brillante A contraluz, Rachel Cusk está escribiendo una de las obras más sólidas y fascinantes de la ficción actual. 

 

La crítica ha dicho:  

 «Cusk escribe con una proximidad que es seductora y crea adicción.» Jordi Puntí (El Periódico)

«En su esfuerzo por mostrar los espejismos de la ficción y de la vida, Rachel Cusk puede que haya descubierto la manera más genuina de escribir una novela hoy en día.» Ruth Franklin (The Atlantic)

«Rachel Cusk es demasiado lista y eso no es bueno para ella, pero es estupendo para sus lectores.» John Waters

«Cautivadora (…) Un gran logro (…) La escritura de Cusk ofrece los placeres acerados de la voz en vez de los del estilo. (…) Esta escritora nunca tiene que recobrar el aplomo porque nunca lo pierde.» Dwight Garner (The New York Times)

«Tránsito se mueve con gracia y estilo entre las verdades profundas y los dramas significativos que elaboramos a partir de lo que nos sucede. Una lectura adictiva que huye de lo convencional y que tiene el poder de emocionarnos.» Tessa Hadley (The Guardian)

«Una obra de belleza deslumbrante, gran profundidad y originalidad. Tránsito es una novela corta que contiene muchas más. Una obra de gran ambición, bellamente ejecutada, una digna sucesora de la brillante A contraluz.» Monica Ali (The New York Times Book Review)

«Tránsito es una extraordinaria pieza literaria: asombrosamente inteligente, original y humana.» Joanna Kavenna (The Daily Telegraph)

«En Tránsito, la segunda novela de la serie, Cusk pule su nuevo enfoque, que podría llamarse «flujo de la conversación». Estructura su minimalista trama como un joyero engarza gemas relucientes en un collar (…) La experiencia de leer Tránsito re-crea, con deliciosa y adulta sofisticación, la maravillosa sensación de ser un niño y aplazar la hora de irse a la cama solicitando un cuento tras otro (…) Cusk está en su mejor, brillante, feminista, momento.» Miranda Purves (Elle)

 

 

[Comienzo del libro]

Una astróloga me había enviado un email para comunicarme que tenía noticias importantes relacionadas con los acontecimientos de mi futuro inmediato. Veía cosas que yo no podía ver: los detalles referentes a mi persona, ahora en su poder, le habían permitido estudiar la información que le brindaban los astros. Deseaba ponerme al corriente de un tránsito trascendental que iba a tener lugar en mi cielo muy en breve. Los cambios que esa información podría conllevar habían despertado en ella un gran entusiasmo. Por una pequeña suma, pondría a mi disposición esos datos y me permitiría utilizarlos en mi provecho.

Intuía -continuaba el correo- que yo había perdido el rumbo en la vida, que a veces me resultaba muy difícil encontrarles un sentido a mis actuales circunstancias y encarar el futuro con esperanza; ella sentía que entre las dos existía una profunda conexión, y aunque ese era un sentimiento que no podía explicar, también sabía que algunas cosas debían desafiar toda explicación. Mucha gente blindaba su mente ante el significado que encerraban los cielos, lo comprendía, pero estaba firmemente convencida de que yo no era una de esas personas. Yo no tenía esa fe ciega en la realidad que obliga a los demás a pedir explicaciones concretas. Sabía que yo ya había sufrido lo bastante como para plantearme ciertas preguntas para las que todavía no había obtenido respuesta. Pero los movimientos de los planetas representaban una zona de reverberación infinita para el destino humano: quizá todo se redujera a que a algunas personas les costaba creerse lo bastante importantes como para figurar allí. Lo triste, continuaba, es que en estos tiempos de ciencia y descreimiento hemos perdido el sentido de nuestra propia relevancia. Nos hemos vuelto crueles, con nosotros mismos y con los demás, por creer que, al final, no valemos nada. Los planetas, continuaba, ofrecen nada más y nada menos que la posibilidad de recuperar la fe en la grandeza del ser humano: ¿cuánta dignidad y honor, cuánta bondad, responsabilidad y respeto aportaríamos a nuestro trato con los demás si creyéramos en la importancia cósmica de todos y cada uno de nosotros? Y era yo, precisamente, la persona capaz de comprender las posibles repercusiones para la paz mundial y la prosperidad del asunto, por no hablar de la revolución que un concepto ampliado del destino podría desatar en el ámbito de lo privado. Confiaba en que la disculpara por haberse puesto en contacto conmigo de aquella manera y por dirigirse a mí sin tapujos. Como ya había dicho, sentía que entre las dos existía una conexión muy fuerte, y era eso lo que la había empujado a sincerarse conmigo.

 

[ADELANTO DEL LIBRO EN PDF]