Ficha técnica

Título: Telón de fondo | Autor: Marcos Ordóñez | Editorial: El Aleph Editores | Colección:  Personalia, 74 | Género: Novela | ISBN: 978-84-7669-993-5 | Páginas: 192| Formato:  14 x 21,5 cm.| Encuadernación: Rústica con solapas|  PVP: 15,00 € | Publicación: 19 de Mayo de 2011

Telón de fondo

EL ALEPH EDITORES

Telón de fondo es una magnífica aproximación al mundo del teatro. Marcos Ordóñez, novelista y crítico teatral de El País, repasa la vida del teatro español de los últimos cincuenta años, desde la memoria que le aporta su experiencia personal y sus múltiples lecturas. Telón de fondo está destinado a convertirse en una lectura de referencia para la gente del oficio, desde los actores hasta los mismos críticos, pasando por los directores, dramaturgos, escenógrafos, productores, que encontraran en este breve ensayo una lúcida descripción del arte teatral.

Marcos Ordóñez describe muy bien el quehacer teatral sin enarbolar ningún manifiesto: «Actuar no es convertirse en el personaje, sino imaginarlo plenamente». Telón de fondo respira sentido común, pasión, sabiduría, amor  al teatro. Ordóñez desenmascara clichés, reivindica el placer del espectador por encima de los experimentalismos pretenciosos y rompe una lanza a favor de la labor del crítico, figura siempre incómoda, a veces vilipendiada, otras adulada, pero casi siempre necesaria en este engranaje que es el teatro.

«Telón de fondo es el libro que yo quisiera haber escrito» (Núria Espert).

«Marcos Ordóñez al desnudo. Si ama sus críticas, léalo. Si las odia, léalo también. Un libro agudo, sincero, valiente, impúdico, personal, cautivador y emocionante, que se lee de un tirón. ¡Imprescindible!» (Mario Gas).

«Marcos Ordóñez es quién más y mejor ha escrito de teatro en España en los últimos treinta años. Es más que un crítico: es el espectador que todos queremos tener» (Josep María Pou).

 

1

UN POCO DE PREHISTORIA

Para explicar por qué me dedico a algo tan poco frecuente como la crítica teatral he de remontarme cuarenta años atrás, que se dice pronto.

   En esa época, hacia los trece años, comencé a escribir críticas para periódicos imaginarios. Corrijo: los periódicos existían, el crítico imaginario era yo. Salía de ver una función que me había entusiasmado o indignado y necesitaba contármelo y contarlo a toda prisa, para que no se evaporase, y como si el periódico estuviera a punto de cerrar la edición. Muy normal no era la cosa, pero es que yo casi aprendí a leer con las carteleras de los diarios, las de teatro y las de cine.

   La pasión por el teatro me la contagió mi padre. Cada vez que volvía de Madrid me contaba las funciones que había visto. Yo imaginaba Madrid como si fuera Broadway, como una gran calle, que era la Gran Vía, con marquesinas iluminadas, enjambres de bombillas y carteles enormes, y veía las colas de gente al anochecer (siempre con sombrero), muchísima gente feliz a punto de entrar en los teatros, frotándose las manos no por el frío de fuera, sino por el calor de lo que les esperaba dentro.

   El amor por la narración, por la novela, el cine y el teatro, me viene de mis padres. Mi madre me contaba novelas y películas, y mi padre me contaba funciones. Y las contaban muy bien.

   La primera función que me contó mi padre fue Rebeca, en el montaje de Enrique Rambal. Eso fue el germen, muchísimos años después, de una de mis novelas, Comedia con fantasmas. Rambal era un mago, un loco extraordinario, un genio del espectáculo. No es extraño que fascinara a Orson Welles, porque eran de la misma especie. Rambal se había especializado en funciones imposibles (Quo Vadis, Veinte mil leguas de viaje submarino, Sin novedad en el frente) y recorría España y luego América del Sur con un tren privado en el que llevaba sus inmensos decorados y su caja mágica de efectos especiales.

   Cuando en 1941 se estrenó Rebeca, la película de Hitchcock, Rambal corrió a adaptarla al teatro, y la anunció, como hacía siempre, con la frase «Lo que usted nunca verá en el cine».

[ADELANTO DEL LIBRO EN PDF]