Ficha técnica

Título: Sobre la felicidad. Un viaje filosófico | Autor: Frédéric Lenoir | Traducción: Malika Embarek   | Editorial: Ariel | Páginas: 232 | Género: Ensayo| Encuadernación: Rústica con solapas | ISBN: 978-84-344-1848-6 | Precio: 16,90 euros 

Sobre la felicidad

ARIEL

Para intentar responder a todas estas cuestiones, Frédéric Lenoir propone un alegre viaje filosófico. Un paseo muy estimulante en compañía de los grandes sabios de Oriente y de Occidente: el jardín de los placeres de Epicuro, la risa de Montaigne y de Tchouang-tseu, la sonrisa apacible del Buda y de Epícteto, la alegría de Spinoza y de Etty Hillesum, son algunos de los lugares y filósofos que el lector conocerá en su periplo. Un recorrido optimista, vivo de ejemplos concretos, que nos ayudará a vivir mejor.   

 

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AMAR LA VIDA QUE LLEVAMOS

No existe ninguna condición humana, por muy humilde o miserable que sea, que no se plantee a diario la búsqueda de la felicidad: para lograrla no es necesario más que uno mismo.  

Jean Giono

 

A TODOS NOS ES MÁS FÁCIL responder a la pregunta: «¿Qué es lo que me hace feliz?» que a esta delicada interrogación: «¿Qué es la felicidad?». Afirmo que soy feliz cuando me hallo en presencia de los seres que quiero, cuando escucho a Bach o a Mozart, cuando progreso en mi trabajo, acaricio a mi gato al calor de la chimenea encendida, ayudo a alguien a salir de la tristeza o de una desgracia, saboreo un plato de marisco con amigos frente al mar, medito en silencio o hago el amor, me tomo por la mañana la primera taza de té, observo la mirada de un niño que sonríe o doy un paseo por la montaña o por el bosque… Todas esas experiencias, entre muchas más, me hacen feliz. Pero ¿acaso la felicidad consiste sencillamente sólo en la suma de esos momentos? ¿Por qué me procuran felicidad a mí y no obligatoriamente a los demás? Conozco algunas per-sonas que aborrecen la naturaleza, los animales, la música de Bach, los mariscos, el té y los prolongados silencios. Entonces: ¿la dicha es subjetiva y sólo se alcanza a través de la satisfacción de nuestras preferen-cias naturales? ¿Y por qué en ciertos momentos me siento feliz de vivir tal o cual experiencia y no en otros, cuando mi mente está en otra cosa, mi cuerpo enfermo y mi corazón intranquilo? ¿Dependerá la felicidad de nuestra relación con los demás y con los objetos de fuera, o más bien de nosotros mismos, de un estado de paz interior que nada enturbia?

     No hay duda de que podemos vivir bien, e incluso bastante felices, sin plantearnos la cuestión de la felicidad, de cómo se consigue y cómo aumentarla. Es lo que ocurre, por ejemplo, en una sociedad estructurada, donde el bienestar individual apenas se plantea, y donde la felicidad se obtiene de mil y una experiencias de la vida cotidiana, manteniendo nuestro lugar y nuestro papel en el seno de la comunidad a la que pertenecemos, y aceptando sin pestañear la parte de sufrimiento que nos toca. Millones de personas han vivido de esa manera y siguen haciéndolo en los universos tradicionales. Basta con viajar un poco para convencerse de ello.

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