Ficha técnica

Título: Sobre el sentido de la vida en general y del trabajo en particular | Autor: Yun Sun Limet | Traducción: Sara Álvarez Pérez | Editorial: errata naturae | Colección:  La muchacha de dos cabezas | Medidas: 14 X 21,5 cm  | Páginas: 136 | ISBN: 978-84-16544-17-2 | Fecha publicación: mayo /2016 | Precio: 12,00 euros

Sobre el sentido de la vida en general y del trabajo en particular

ERRATA NATURAE

Yun Sun Limet nunca podrá olvidar la última conversación que tuvo con su amigo, el filósofo Jacques Derrida. Ella estaba en plena mudanza, huyendo de París, comenzando otra vida, y él estaba ya enfermo de cáncer. Él le dijo que esperaba que el nuevo tratamiento funcionara mejor, pero murió apenas unos meses después. Ella no podía imaginar entonces que al poco se vería siguiendo un tratamiento muy parecido y afrontando la posibilidad de una muerte temprana.

Y es precisamente este vuelco inesperado de su propia existencia el que da origen a este libro. Gravemente enferma, la autora debe pasar un larga temporada en un hospital y allí comienza a escribir a una serie de amigos, con los que desarrolla una meditación al tiempo íntima y teórica, de enorme lucidez y belleza, sobre el sentido de la vida y, muy especialmente, del trabajo. Pues el trabajo, lo queramos o no, está siempre en el centro de nuestras vidas, y quizás sólo cuando la enfermedad y la muerte realmente nos acechan, y nos obligan a alejarnos de los despachos y las oficinas, somos conscientes del valor de todas esas horas consagradas a otros y en beneficio de otros. Y la reflexión sobre ese tiempo «cedido» nos conduce a un interrogante mayor: ¿el trabajo nos acerca a la felicidad o es acaso su mayor obstáculo?

Así, a lo largo de treinta y nueve cartas (que no son sino correos electrónicos), Yun Sun Limet se dirige a unos pocos destinatarios privilegiados, repasa de forma brillante la historia y la sociología del trabajo en nuestra civilización, y se pregunta sobre el verdadero papel que éste juega en nuestras vidas. Por supuesto, estas cartas nos traen a la memoria otras correspondencias clásicas, preñadas de auténtica sabiduría vital, como las de Séneca o Thoreau. Al fin y cabo, todas estas epístolas fueron escritas en un hospital con el objetivo quizás último y secreto de apartar a la muerte, componiendo una formidable llamada a la vida. A la vida feliz.

 

CARTA I

Para: rose.selavy@free.fr

        Mi querida Rose:

        El diagnóstico de esta enfermedad denominada evolutiva, imagino que por eufemismo, se me echó encima hace dos días. No creemos en las palabras que pronuncia el médico, ni en su impacto. Tu mensaje y tu amistad me hacen bien. Desde la ventana de mi habitación de hospital puedo ver los edificios de viviendas del barrio. Balcones repletos de flores, terrazas con mesitas. Por la noche, los apartamentos se iluminan. Se percibe el movimiento en su interior, hay siluetas que pasan. La vida está ahí. Bien cerca. Casi al alcance de la mano. He pensado mucho en las grandes etapas de mi existencia durante estos últimos días. Y sé que ha perseguido un objetivo sin alcanzarlo en realidad del todo, pero ¿acaso alguna vez se alcanza? Ser libre. Tú me dirás: pero ¿qué es ser libre? ¿Vivir sin ataduras ni obligaciones? No. Es poder responder a las necesidades interiores. Vivir según elecciones que le dan sentido a esta vida. Y como estamos hechos de contradicciones, no siempre es fácil discernir lo que es necesidad y lo que es sentido. Uno querrá cambiar el mundo, hacer de él tal vez un lugar mejor. Y para ello deberá hacer carrera, perderse, sacrificar su tiempo, su libertad, precisamente, olvidando quizá de paso los objetivos que se había marcado en la juventud. Otro querrá ser pintor. Pero no conseguirá vivir de su arte, y para subsistir deberá aceptar trabajar en ámbitos alejados de sus deseos profundos. Esto es, a contrario sensu, ser libre: tener la posibilidad material de llevar a cabo proyectos inmateriales (salvo para aquellos, desgraciadamente numerosos en estos tiempos de greed, para quienes el dinero es un objetivo vital, y cómo los compadecemos). Y que la posibilidad material esté en consonancia con los proyectos. Para decirlo de manera más sencilla, poder ganarse la vida con un trabajo que responda a un deseo personal y esencial. ¿Quién es libre? Algunos artistas, científicos, médicos, profesores o políticos que han tenido éxito piensan que todas esas hordas de almaceneros, basureros, representantes comerciales, telefonistas y empleados de call centers, ferroviarios, albañiles, cajeros, repartidores, fresadores, soldadores, revisores, encargados de manipulación, vigilantes de aparcamiento, personal de limpieza, todos ellos, se ganan la vida perdiéndola. ¿Pero cuántas veces llegamos a casa por la noche, extenuados, para ocuparnos además de las tareas domésticas preguntándonos por qué?

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