Ficha técnica

Título: Sobre el acantilado y otros relatos | Autor: Gregor von Rezzori   | Traducción: Joaquín Gallego | Editorial: Sexto Piso |Páginas: 184 | Género: Relatos  | ISBN:  978-84-15601-68-5 |Precio: 17,00 euros 

Sobre el acantilado y otros relatos

SEXTO PISO

Para conmemorar el centenario del nacimiento de Gregor von Rezzori, Sexto Piso publica en este volumen tres relatos largos, hasta ahora inédi- tos en español. Si bien estas narraciones se sitúan en lugares y épocas di- versos, guardan en común una característica identificable en toda la obra de Rezzori: una gran capacidad para plasmar y fijar los instantes decisivos que definen la existencia de sus personajes y de las sociedades que habitan.

Cuando un joven aristócrata de las postrimerías del imperio austrohún- garo se enfrenta a un cisne feroz que asesina a todas las aves de sus dominios, lo hace para preservar su estatuto señorial ante los campesinos -y también para impresionar a la hermana que desata todo tipo de pasiones incestuosas-. Con gran maestría, Rezzori hace confluir el paso a la edad adulta con el ocaso de una época cuya solemnidad se muestra ya ridícula, como si estuviera a la espera de que la historia llegara para arrasarla de una vez por todas.

En el cuento que da título a este volumen encontramos a un tallador de esculturas de la Virgen que lleva una vida de ermitaño al borde de un vertiginoso acantilado. Con un tono narrativo que mezcla el relato policíaco con la angustia existencial que entraña la creación artística, y que combina lo erótico con lo grotesco, cierto humor negro con una sugerente atmósfera onírica, el escultor pasa sus días atormentándose con el recuerdo de una pintora brutalmente asesinada, y se debate entre sus vanos esfuerzos por encontrar al culpable del crimen o seguir manteniendo sus discusiones mentales con la difunta, a quien intenta convencer, incluso más allá de la tumba, del valor artístico de sus tallas. En la historia que cierra el libro, el hijo de un militar y una reputada diseñadora italiana, acostumbrado al lujo y a la disipación, y que vive bajo el ala materna, conocerá a una joven radical de izquierdas que provocará un vuelco en su existencia, con consecuencias imprevistas.

Estos cuentos pueden leerse como distintas señales de autodesprecio de sociedades e individuos que se sienten en falta frente a su propio destino y que inevitablemente se sumen en un agujero más profundo conforme buscan la salida. Con su escritura elegante y precisa, Rezzori hace estallar frente a nuestros ojos mundos enteros que de pronto se tornan antiguos, dejando a sus lectores la tarea de recoger los hermosos fragmentos que consignan el tránsito entre épocas.

«Rezzori aborda los principales problemas de nuestro tiempo, y su voz se hace eco con la magia inquietante y maravillosa de un verdadero narrador de historias» Elie Wiesel

«La prosa de von Rezzori es tradicional y literaria, con descripciones devastadoramente efectivas: la sátira brillante de una sociedad decadente. Es un escritor excepcional». Library Journal

EL CISNE

     En el retraído silencio que rodeaba al muerto, suspendido allí como el aliento contenido en medio del calor estival, una enorme mosca de destellos iridiscentes enhebraba el arabesco confuso de su ferviente canto de vida con una desquiciada trayectoria que trazaba el jeroglífico de la absurda existencia en la mórbida tarde en la que, ajena y perdida, se había sumido la casa, con sus carcomidas contraventanas y sus deshilachadas cortinas de damasco, encapsulada malamente en una penumbra atemporal, alrededor del solemne centro de luz creado por las llamas de unos cirios desde los que se alzaba un humo jabonoso.

     Un ancho y duro cojín de seda, cubierto con una funda de rizados encajes cuyo borde calado estaba entretejido por una cinta de color crema, empujaba la cabeza del tío Serguéi hacia delante y depositaba el mentón, con tiesa dignidad, sobre el cuello del uniforme, del que se derramaba un penacho de condecoraciones -la cascada de una cornucopia de cruces y medallas dispersas sobre la mitad izquierda del tórax y del abultado vientre- que llegaba hasta la zona cercana al hígado, donde una última y pesada estrella parpadeante pendía sobre la trenza dorada del cinto del sable, bajo cuya hebilla se plegaban, en gesto patriarcal, las manos de tahúr del tío Serguéi.

     -Este perrito tan chiquitito… -dijo Tania, dejándome abierta la posibilidad de completar la segunda parte de aquel dudoso chiste que el tío Serguéi había hecho circular durante toda su vida sobre sí mismo y sobre los de su estirpe: «Este perrito tan chiquitito fue alguna vez, en Rusia, un San Bernardo».

     Tania se acercó a la mesa de billar, que habían alzado con la ayuda de varios colchones y edredones y cubierto hasta el suelo con paños de lino; una notable y casi desconcertante labor
de rápida improvisación en una casa llevada por dos ancianas mujeres de la aldea. Por lo visto, estaban preparadas para una eventualidad así.

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