Ficha técnica

Título: Servicio completo. La secreta vida sexual de las estrellas de Hollywood | Autor: Scotty Bowers (& Lionel Friedberg) | Traducción: Jaime Zulaika | Prólogo: Román Gubern | Editorial: Anagrama | Colección: Crónicas |  Género: Novela | ISBN: 978-84-339-2601-2 | Páginas: 328 | PVP: 21,90 € | Publicación: Octubre de 2013

Servicio completo. La secreta vida sexual de las estrellas de Hollywood

ANAGRAMA

La saludable imagen de América difundida por Hollywood en los años 40, 50 y 60 del pasado siglo es una de las más persistentes en la cultura popular -madres amantes, niños sonrientes-: un idilio conservador. Pero fuera del plató muchos de los actores y actrices que contribuyeron a crear esta imagen llevaban secretamente una vida muy desenfrenada, y un hombre en particular les ayudaba a hacerlo: Scotty Bowers. Scotty es una leyenda desconocida de Hollywood. En una época en que el sexo fuera del matrimonio era tabú, se forjó una reputación como alguien que te concierta una cita discreta con la persona de tus sueños. El propio Scotty se acostó con numerosas estrellas de Hollywood y puso en contacto a otras con sus amigos jóvenes, atractivos y sexualmente desinhibidos. En Servicio completo nos cuenta esta historia por primera vez.

Nacido en el Illinois rural en 1923, Scotty llegó a Hollywood después de servir en los marines en la Segunda Guerra Mundial y empezó a trabajar en una gasolinera de Hollywood Boulevard. Un día, mientras llenaba un depósito, se le acercó y le ligó el actor Walter Pidgeon, que se lo llevó sin más a la villa de un amigo, donde pasaron una tarde de piscina, sol y sexo. Fue el primero de muchos encuentros que tuvo Scotty con los ricos y famosos de Hollywood como Noël Coward, Katharine Hepburn, Rita Hayworth, Cary Grant, Montgomery Clift, Vivien Leigh o Edith Piaf, y también aparecen, por cierto, los duques de Windsor.

Servicio completo narra la crónica fascinante del underground sexual de Hollywood, revela la vida de las estrellas, que los estudios protegían tan celosamente, y constituye un capítulo perdido de la historia de la revolución sexual. «Conozco a Scotty Bowers desde hace más de cincuenta años. Me complace muchísimo que por fin se haya decidido a contar su historia al mundo. Sus sorprendentes memorias hablan de grandes figuras como Spencer Tracy y Katharine Hepburn. Scotty no miente -las estrellas lo hacen a veces- y conoció a todo el mundo» (Gore Vidal).

«Precipitaos a leerlo. No os arrepentiréis» (Le Nouvel Observateur).

«Un relato picaresco que desvela sin tapujos escándalos sexuales largamente escondidos durante los años dorados de Hollywood» (John Rechy).

«La voz de un testigo autorizado convertido en cronista de una inmensa orgía en la ciudad de los ensueños. Un excelente complemento de Hollywood Babilonia de Kenneth Anger» (Román Gubern).

 

PREFACIO  

     Aunque no soy hombre tímido siempre he sido reacio a revelar detalles de mis acciones, sobre todo para respetar la intimidad de las personas con quienes me he cruzado en la vida. Pero la verdad es que durante años me han instado a escribir sobre mis experiencias para conocimiento de los demás. Hace unas décadas mi buen amigo Tennessee Williams empezó a escribir el relato de mi vida y antes de que viera la luz le pedí que lo destruyera. Ahora, en mis días de declive – cumpliré ochenta y nueve el próximo año-, me siento obligado a contar mi historia.

     No hace mucho que tomé esta decisión, un día en que conducía mi coche hacia el este por Hollywood Boulevard. Había ido a ver a un amigo a Westwood y me dirigía a una de mis dos casas para recoger el correo. Era una perfecta tarde de verano del sur de California. No había demasiado tráfico y mi perra Baby, cómodamente enroscada a todo lo largo del asiento trasero, asomaba el hocico por una ventanilla. Pasamos por delante del Mann’s Chinese Theatre, donde una multitud de turistas agolpados en el patio miraba las manos y las firmas de sus actores favoritos grabadas en el cemento. Entre la multitud circulaba gente disfrazada de personajes de éxitos de taquilla. Más allá de la manzana, unos visitantes congregados en el patio delantero del Kodak Theatre admiraban el pasillo triunfal donde todos los años la famosa alfombra roja recibe a las estrellas en la gala de los premios de la Academia. En el Capitan Theatre, en la acera de enfrente, centelleaba un derroche de luces y pululaba otra muchedumbre. Era un día cualquiera de Hollywood.

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