Ficha técnica

Título: Sé bueno hasta la muerte | Autor: Zsigmond Móricz | Traducción: Judit Faller y Andrés Cienfuegos | Editorial: Acantilado | Colección: Narrativa del Acantilado, 277 | ISBN: 978-84-16748-08-2 | Encuadernación: Rústica cosida | Formato: 13 x 21 cm | Páginas: 384 | Precio: 24 euros

Sé bueno hasta la muerte

ACANTILADO

Misi, un niño brillante, inocente, sensible, siempre dispuesto a ayudar a los demás, que estudia en un estricto internado al noreste de Hungría, sueña con convertirse en poeta.

Pero su infancia termina de pronto cuando es acusado injustamente de robar un billete de lotería premiado. Alejado de su familia, se verá obligado a asimilar las complejidades de un mundo nuevo, el de los adultos, que desconoce y se le revela como temible.

En esta novela, todo un clásico de las letras húngaras, Móricz nos habla de la infancia, ese paisaje mítico en el que convive la alegría con la angustia, y del reto que supone el paso a la edad adulta.

Comentarios de la prensa:

«Uno de los escritores más grandes de la literatura europea». Sándor Márai

«Móricz nos brinda su particular Oliver Twist». Antonio Bordón, La Provincia

I

Donde un pequeño colegial pierde el sombrero, razón por la cual el pobrecillo habrá de ir con la cabeza descubierta, así truene o nieve, hasta bien entrado el invierno, cuando el impasible mundo se percate al fin de tan anómala situación.

El colegio era un edificio grande, sombrío y rectangular erigido alrededor de un patio interior. De hecho, sólo la antigua fachada frontal, que se alzaba frente a la Gran Iglesia, era sombría; las otras tres, edificadas posteriormente, eran simplemente inhóspitas. Pero al pequeño colegial le intimidaba todo el edificio. Incluso en el coetus (1) sentía una especie de reverencia religiosa al oír el repiqueteo de los tacones sobre los pasillos desiertos y el gorjeo de miríadas de gorriones que provenían de la fronda de los gigantescos chopos del patio.

En ese instante el colegial abrió el último cajón de una gran mesa que había en medio de la habitación y comenzó a hurgar en él. La parte frontal del cajón estaba pintada de verde, igual que la mesa, aunque la pintura de la parte superior estaba bastante desgastada, mientras que la del cajón seguía siendo de un color intenso, lo cual llenaba de satisfacción al colegial, que sólo lamentaba que los antiguos propietarios de la mesa le hubieran hecho tantos arañazos con la llave.

Dentro del cajón, en el que reinaba el desorden, había un montón de libros y cuadernos escolares. El colegial buscaba la gramática latina de Békési, porque quería ir a estudiar al jardín botánico nada menos que el enigmático capítulo de los gerundios y los gerundivos. Lanzó una mirada furtiva en dirección a Böszörményi, un compañero de clase algo mayor que estaba tumbado en la cama, aunque el jefe de la habitación lo había prohibido. Aparentemente absorto, con la pierna colgando del lateral de la cama, observaba el ir y venir de una araña en el techo, así que el pequeño colegial se atrevió a contemplar discretamente sus mas íntimos tesoros. Uno era un libro sobre Mihály Csokonai Vitéz, que había comprado por treinta krajcár en una librería de viejo en cuyo escaparate había pasado todo el año anterior, cuando él todavía no era interno, y cada día, de camino al colegio, echaba un vistazo para ver si aún seguía allí. Aunque decir todo el año sería una exageración, puesto que lo descubrió hacia mayo, es decir, ya casi al final del curso; este hecho no nos debería extrañar porque entonces era muy ignorante. Pero al final del primer curso de secundaria había espabilado bastante y se había fijado en ese escaparate y en el libro sobre Csokonai que había en él.

(1) Denominación latina de la habitación asignada a entre seis y diez estudiantes como dormitorio y sala de estudio en los internados protestantes. (Todas las notas son de los traductores).

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