Ficha técnica

Autor: Jacques Bouveresse | Título: Sátira y profecía. Las voces de Karl Krauss | Traducción: Laura Claravall Serra | 224 págs. Rústica | Formato: 13,5 x 20,5| Colección: Ensayo| ISBN: 978-84-939426-0-1| PVP: 20 euros.

Sátira y profecía

EDICIONES DEL SUBSUELO 

En pleno auge de la cultura vienesa de principios del siglo xx, Karl Kraus (1874-1936) dirigió gran parte de sus despiadadas sátiras a los periódicos. En ellos veía la muestra más descarnada de los intereses políticos y económicos que, con el poder de su lenguaje anestesiante, estaban creando un culto a la banalidad y al conformismo que finalmente conduciría a los desastres de la Primera y la Segunda Guerra Mundial. Jacques Bouveresse analiza no sólo las diatribas del satírico contra la prensa, sino también su relación con el socialismo y su reacción ante el nazismo, hasta ahora a menudo malinterpretada.

Para Jacques Bouveresse, las sátiras de Kraus se revelan proféticas, ya que los males que denuncia el satírico vienés siguen siendo los nuestros. La crítica virulenta que hace de ellos no ha perdido ni un ápice de eficacia.

 

1. ¿Quién conquistó realmente el Polo Norte?

Generalmente se admite que el primer hombre que llegó al Polo Norte geográfico fue el explorador norteamericano Robert Peary, un acontecimiento que supuestamente se produjo el 6 de abril de 1909. Sin embargo, la declaración de Peary, según la cual efectivamente alcanzó ese día el Polo Norte y fue el primero en lograr esa hazaña, no logró disipar, por diversos motivos, ciertas dudas. La primera de ellas era que en cuanto regresó del Ártico se enteró de que uno de sus viejos compañeros de exploración, Frederick Cook, pretendía que él también había alcanzado el Polo Norte, y que lo había hecho un año antes que Peary. Se pudo establecer con relativa rapidez que probablemente las declaraciones de Cook eran falsas y que ni tan siquiera se había acercado al Polo. Pero, todavía hoy, siguen planeando algunas preguntas y cierta desconfianza sobre qué hizo exactamente Peary. Diversos historiadores de su expedición polar piensan que él creyó honradamente que había llegado al Polo. Otros opinan que exageró y adornó su hazaña. En 1989, la National Geographic Society concluyó, basándose en algunas fotografías que aportó Peary y en las medidas que tomó, que la distancia que le había separado del Polo no había sido superior a las cinco millas

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