Ficha técnica

Título: Salmo 44 | Autor: Danilo Kis | Traducción: Luisa Fernanda Garrido y Tihomir Pistelek | Editorial: Acantilado | Colección: Narrativa del Acantilado, 246 | Temática: Novela | Encuadernación: Rústica cosida | Formato: 13 x 21 cm | Páginas: 128 | ISBN: 978-84-16011-29-2 | Precio: 15 euros

Salmo 44

ACANTILADO

Salmo 44, obra temprana en la producción de Danilo Kis, nos descubre una prosa de un lirismo y una espontaneidad insólitas, que nos persuaden de que la poesía es posible incluso después de Auschwitz. A través de personajes inspirados en prisioneros y guardias de los campos de concentración, Salmo 44 anticipa muchos de los motivos que Kis retomó en libros posteriores.

«Magnífica novela». Mercedes Monmany, ABC

«Difícil resistirse a la tentación de leer esta novela sobre la banalidad del mal, donde asoma con extrema nitidez el inconfundible estilo del escritor serbio». Antonio Bordón, La Provincia

«Relato tan duro y dramático como preñado de poesía. Un libro terriblemente hermoso sobre la vileza humana y sobre el valor de la esperanza». Fulgencio Argüelles, El Comercio

«Con la muerte de Danilo Kis en 1989 se cortó abruptamente uno de los viajes literarios más importantes en la segunda mitad del siglo XX». Susan Sontag

«Nadie ha escrito como escribió Danilo Kis, al que leo y releo mucho». Enrique Vila-Matas

«La literatura de Kis es una de las más audaces y hermosas escritas tras la Segunda Guerra Mundial». Ricardo Menéndez Salmón

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Hacia ya varios dias que se murmuraba que iban a intentar fugarse antes de la evacuacion del campo. Sobre todo desde que se oyo por primera vez en la lejania el estampido de los canones (y habian pasado ya cinco o seis noches de ello). No obstante, el asunto se habia acallado un poco-al menos eso le parece a ella-desde que mataron en la alambrada a aquellas tres mujeres de su cuarto entre las que se encontraba Erzsika Kohn.

Por eso ahora solo podia escuchar los canones y esperar que sucediera algo. Se sentia igual de capaz de emprender una accion (cualquier cosa, si al menos supiera que, como por ejemplo lo de las bombillas que la noche anterior habian sacudido con una vara como si fueran las peras de su jardin bajo la pergola, lo cual habia podido hacer gracias a Žana, que la guio, porque a ella sola nunca se le habria ocurrido destrozar bombillas sin considerarlo mas que un riesgo inutil y un suicidio), igual de capaz que pudiera sentirse Polia, que yacia en pleno delirio en la paja a su lado. No le quedaba mas remedio que esperar a que Žana le dijera ahora (igual que hasta ese momento decia ≪todavia no≫ o ni siquiera eso, sino solo ≪ya veremos≫ o ≪ya nos las apanaremos ≫) para coger al nino en brazos como si fuera un hatillo repleto de objetos de valor, que hay que sacar sin que se note por la puerta de atras, ante las mismas narices de los agentes que saben que esos valiosos objetos robados van a salir y, con toda probabilidad, por esa puerta. Y ella, en el preciso instante en que Žana le diga que es la hora, tomara el hatillo camuflado y de aspecto deliberadamente misero, y se encaminara con el a traves del cordon de agentes y policias, tratando con desesperacion de pasar inadvertida, actuando punto por punto tal como le han indicado y ordenado, consciente de que esta ligada a esta orden, porque, en el momento (si ocurre algo que no esta previsto de antemano) en que alguien se le acerque por la espalda (por ejemplo) y con una palmada en el hombro le pida que muestre su hatillo, ella solo podra tapar con su cuerpo el valioso envoltorio con el nino, la unica defensa que en ese instante se le ocurrira. Tal vez confiaba, intima e insensatamente, en que podria esperar que en esos segundos la tierra se abriera bajo sus pies y que de pronto se hallara en un palacio oscuro, donde se le presentaria el mismo Deus ex Machina en persona, es decir, Maks. Porque Maks, invisible y omnipresente, aparecera e intervendra en todo el asunto, pues desde el principio tiene claro que esta implicado en la fuga. En realidad, desde el momento (y eso fue hace tres noches) en que Žana trajo la esperanza oculta en los ojos y en un susurro dijo ≪no esta todo perdido≫. Y sucedio de la siguiente manera. Polia llevaba ya tres dias postrada delirando a causa de la malaria y se preveia que no tardarian en venir a buscarla; era incomprensible que no se la hubieran llevado ya la primera noche, cuando volvio enferma y desfallecida. Quiza tenian cierta consideracion con ella (con Polia) porque hacia tiempo que tocaba el violonchelo en la Orquesta Negra en la misma entrada de la camara de gas, aunque lo mas probable era que, debido al rapido avance de los aliados y al estruendo de los canones cada vez mas cerca, el comando del campo hubiera tenido que aplazar las ejecuciones.

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