Ficha técnica

Título: Réquiem por el sueño americano | Autor: Noam Chomsky | Traducción: Magdalena Palmer | Editorial: Sexto Piso | Colección: Ensayo | Formato: Rústica | Páginas: 168 | Tamaño: 15 x 23 cm | Fecha: sept 2017 | Precio: 16,90 euros 

Réquiem por el sueño americano

SEXTO PISO

Resulta casi una obviedad afirmar que Noam Chomsky es uno de los intelectuales contemporáneos más importantes, pues su nombre es prácticamente sinónimo de disidencia lúcida, producto de varias décadas dedicadas a analizar y denunciar las peores atrocidades de los sistemas sociopolíticos contemporáneos, en particular las perpetradas por su propio país, los Estados Unidos.

En Réquiem por el sueño americano, Chomsky disecciona los diez principios fundamentales de la concentración de la riqueza y el poder en Estados Unidos, que a efectos prácticos han secuestrado la democracia en favor de los intereses de una élite políticofinanciera, sumiendo a un gran porcentaje de la población en la miseria y desesperanza más absolutas.

Con su habitual agudeza, Chomsky muestra cómo los principales excesos y rasgos espeluznantes de la realidad estadounidense forman parte de una estrategia integral por parte de la casta dominante para aferrarse al poder y a los privilegios que éste conlleva. Como el propio título del libro indica, se trata de una especie de autopsia del sueño americano, constituyendo un elemento imprescindible para poder comprender cómo es que gradualmente devino en la actual pesadilla.

 

UNA NOTA SOBRE EL SUEÑO AMERICANO

La Gran Depresión, que soy lo bastante viejo para recordar, fue una mala época; desde mi perspectiva, mucho peor que la actual. Sin embargo, también existía la sensación de que saldríamos adelante, la esperanza de que las cosas mejorarían, la idea de que «quizá no haya trabajo ahora pero lo habrá mañana, y lucharemos juntos para crear un futuro mejor». Fue una época de radicalismo político que esperábamos que fructificase en un futuro distinto, un futuro más justo, igualitario y libre que acabara con las represivas estructuras de clase. Se vivía la sensación generalizada de que «de un modo u otro, esto se arreglará».

La mayoría de los miembros de mi familia, por ejemplo, eran desempleados de clase obrera. El desarrollo del sindicalismo fue tanto un reflejo como una fuente de optimismo y esperanza. Y eso se ha perdido. Hoy en día, lo que sentimos es que nada volverá; que todo ha terminado.

El sueño americano, como casi todos los sueños, comparte muchos elementos del mito. En el siglo xix consistió, en gran medida, en lo que ilustraban las novelas de Horatio Alger: «Somos pobres de solemnidad, pero trabajaremos mucho y saldremos adelante», lo que, hasta cierto punto, era verdad. Mi padre, por ejemplo, llegó en 1913 desde una aldea pobrísima de Europa Oriental, consiguió trabajo en una fábrica clandestina de Baltimore y su situación fue mejorando hasta el punto que consiguió estudiar en la universidad, obtener una licenciatura y finalmente incluso un doctorado. Acabó viviendo lo que se denomina «un estilo de vida de clase media ». Era algo que estaba al alcance de muchos. En aquellos tiempos los inmigrantes europeos podían alcanzar un nivel de prosperidad, privilegios, libertad e independencia que habría sido impensable en sus países de origen.

 

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