Ficha técnica

Título: Renée Pélagie, marquesa de Sade | Autor: Gérard Badou |Traducción: Elena Calvo | Editorial: Ediciones del Subsuelo  Formato: 13,5 x 20,5 | Encuadernación: Rústica | Páginas: 175 | ISBN: 978-84-941646-6-8 | Precio: 18,00 euros 

Renée Pélagie, marquesa de Sade

EDICIONES DEL SUBSUELO

Renée Pélagie es prácticamente una desconocida, a pesar de haber sido la esposa del marqués de Sade durante veintisiete años y haber dado a luz a sus tres hijos. La joven Renée Pélagie procede de una familia rica y burguesa que aspira a formar parte de la aristocracia; Donatien Alphonse de Sade pertenece a la nobleza pero carece de dinero. Un matrimonio concertado parece inevitable: se casan en mayo de 1763.

Cinco meses después de la boda, Sade es encerrado en el torreón de Vincennes por haber secuestrado y maltratado a una joven. Este será sólo el primero de una larga serie de encarcelamientos; el marqués pasará treinta años de su vida encerrado en diversas instituciones. Sin embargo, Renée Pélagie intenta ayudar.

«Gérard Badou nos da todos los elementos necesarios para intentar comprender este sorprendente sacrificio.» Dominique Durand, Le Canard Enchaîné

«El encuentro de dos seres antitéticos, el matrimonio de Donatien y Renée Pélagie es la unión de lo sacrílego con la obediencia, de la orgía con el sacerdocio.» Thomas Regnier, Le Nouvel Observateur
I

Trescientas mil libras de dote

¿Tiene realmente las manos tan regordetas como asegura su madre? En cualquier caso, Renée ha adquirido el hábito de esconderlas tras la espalda, lo que le da un aire infantil poco apropiado para sus dieciocho años. Pero a «la Presidenta», tal como se conoce a madame de Montreuil, le preocupan poco las inhibiciones de su hija mayor. Lo que le interesa es ultimar la educación que convertirá a Renée Pélagie, nacida el 2 de diciembre de 1741, en la digna heredera de su aristocrática familia. Ciertamente, se trata de una nobleza de nuevo cuño, ya que los parientes de la joven tienen un origen de lo más plebeyo. No fue hasta la anterior generación cuando consiguieron un apellido con preposición: De Launay del lado paterno, De Plissay para la rama materna. Era una práctica bastante habitual en una época en que podía obtenerse este preciado blasón adquiriendo un cargo o una propiedad. Y así ocurrió en 1740, año del enlace de los padres de Renée Pélagie, cuando el abuelo De Launay compró en Normandía la baronía de Montreuil. De ahí este doble y rutilante apellido De Launay de Montreuil, del que la familia hace alarde con la ostentación de los neófitos.
     A la reciente nobleza del título se suma la solemnidad del cargo. Claude René de Montreuil había ocupado el muy lucrativo cargo de presidente de la Cour des aides,* un tribunal temible cuyo cometido, a pesar de su engañosa denominación, no es ayudar sino juzgar y condenar a los malos contribuyentes del reino. Monsieur de Montreuil ocupa ya únicamente el cargo de presidente honorífico, pero su esposa, Marie Madeleine sigue haciéndose llamar «la Presidenta» con una arrogancia que afianza el carácter autoritario de esta dama de rasgos afilados y gestos enérgicos.

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