Ficha técnica

Título: Recuerdos de hace un cuarto de hora. Crónicas en primera persona | Autor: Jorge Ibargüengoitia | Editorial: Ediciones UPD| Colección: Huellas | Género: Articulos | ISBN: 978-956-314-207-5 | Páginas: 168 | Precio de referencia: $11.000 / us$ 22,91. | Publicación: 2013

Recuerdos de hace un cuarto de hora

EDICIONES UDP

A lo largo de una década y media, el desafío de escribir un artículo semanal acerca de cualquier cosa que se le viniera a la cabeza llevó a Jorge Ibargüengoitia a concentrarse hasta en las menores nimiedades rutinarias, ya fuera en la esfera íntima o colectiva, observando cada rincón de su inmediatez con ironía y transformando las pequeñas desgracias diarias y los sinsentidos de las costumbres en motivos de asombro crítico y bien humorado. Las molestas averías domésticas, las preguntas que no se pueden  contestar, el deporte de proyectar casas ajenas, las conversaciones triviales, la fenomenología de las estatuas: no existe tema banal para este cronista que, como bien lo ha apuntado Juan Villoro, «comprendió que no hay nada más misterioso que la cotidianeidad».

Este libro es una selección de los artículos que el autor mexicano escribió, primero para el diario Excélsior y luego para la revista Vuelta, entre 1968 y el año de su trágica y temprana muerte en un accidente aéreo, 1983. En ellos despliega su singular manera de asediar la estupidez circundante, los venenos de la realidad o simplemente el sopor de nuestras convenciones a través de un humor que, tan bondadoso como mordaz, intenta servir de amable coraza para la sobrevivencia.

 

CASI UN AMIGO

Álvaro Díaz

La solemnidad me pareció siempre la ropa de etiqueta de la mediocridad.
Creo que la solemnidad es triste, cursi y totalmente
divorciada del talento.

Abel Quezada

 

Valga la aclaración: me encargan este prólogo no como conocedor de la literatura mexicana contemporánea ni como lector compulsivo ni como reseñador ilustrado y criterioso, pues estoy lejos de encajar en cualquiera de esas categorías. No conozco escritores mexicanos, leo poco, y mal podría situar al autor compilado en este volumen más allá del redundante y reducido contexto que propone Google. Me lo encargan simplemente porque he leído bastante a Jorge Ibargüengoitia, me entretiene y me representa. Recomendado con entusiasmo hace unos tres años por mi hermano que vive en Ciudad de México -en Coyoacán, el mismo barrio de Ibargüengoitia-, quedé prendido y necesitado de sus relatos, como los adolescentes y las señoras de otra época con Salgari o Agatha Christie.

     La incomprensión de quienes lo han leído con cauteloso desprecio ha servido para tildarlo de escritor humorístico, género menor en un continente que alaba la introspección, los barroquismos, el deber ser y todas las formas conocidas del aburrimiento. El propio Ibargüengoitia no negaba esa realidad, pero sí su encasillamiento: «El humorismo no sé qué es. Un señor que hace chistes no me interesa. Sé que ciertas cosas son chistosas, y puedo hacer chistes, pero no me parece que la risa tenga ninguna virtud ni que sea una ventaja. Lo que a mí me interesa es presentar la realidad, y si la presentación puede ser chistosa está muy bien. Pero hacer un chiste de algo que no es chistoso me parece grotesco. La muerte de alguien, la muerte de un canalla por ejemplo, puede ser la cosa más chistosa del mundo. Pero en el momento en que la presentas así pierdes una perspectiva, la escena queda fuera de su dimensión particular».

     Sus novelas y cuentos dan fe de esta convicción. No son relatos humorísticos, pero hacen reír, tienen encanto, lucidez y una esmerada  preocupación por la trama. Las muertas, quizás su obra cumbre, narra un hecho espeluznante y verídico: un burdel es clausurado a causa de una ley absurda y las prostitutas deben vivir y trabajar a escondidas, en la práctica encarceladas por sus regentas. Padecen toda clase de humillaciones, hasta que una se enferma y muere. Como su existencia es clandestina, las demás no pueden llevarla al cementerio y deciden enterrarla en el patio del rancho donde funciona el puterío (que en la vida real se encuentra en Guanajuato y actualmente es propiedad del ex presidente mexicano Vicente Fox).

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