Ficha técnica

Título: Prosa | Autora: Anna Ajmátova | Editorial: Nevsky | Introducción: Luna Miguel | Traducción: Vladímir Aly; Maria García Barris; Marta Sánchez-Nieves; Joaquín Torquemada Sánchez | Diseño de portada: Zuri Negrín | ISBN: 978-84-939358-3-2 | Páginas: 512 | Precio: 26,60 euros

Prosa

NEVSKY

 

Ajmátova podría ser considerada la escritora rusa más importante de todos los tiempos. Perteneció a la generación de Blok, Pasternak y Mandelshtam, de Tsvetáieva y Maiakovski, que tal vez fuera la de mayor talento poético que se haya visto en Rusia. al principio de su carrera publicó seis colecciones de poesía, pero se vio afectada por una prohibición semi-oficial entre 1922 y 1958. El presente libro es la edición más completa de la prosa de Ajmátova que se ha publicado en castellano, y contiene todas la prosa que publicó durante su vida. Congrega todos los ensayos literarios sobre Pushkin, junto a pequeños fragmentos sobre vida y su trabajo. Un documento literario de extraordinaria importancia, en ocasiones extremadamente hermoso y conmovedor, que evoca vívidamente una de las épocas más interesantes de la literatura rusa y mundial.

 

 

NOTA DEL EDITOR

 

El presente libro no pretende ser una edición académica de todo el conjunto de la prosa de Anna Ajmátova, por la simple razón de que no incluye, por ejemplo, sus diarios ni cartas. No obstante, se trata de la edición más completa de la prosa de Ajmátova que se ha publicado en castellano, y contiene, al menos por lo que sabemos sus editores, todas las piezas de prosa que publicó durante su vida. El libro se divide aproximadamente en cuatro en secciones: prosa sobre los amigos y contemporáneos de Ajmátova (en su mayoría poetas); prosa sobre la propia experiencia vital de Ajmátova; prosa sobre la obra de sus grandes antecesores literarios (en particular Pushkin); y prosa sobre su propia poesía. Utilizo el adverbio “aproximadamente” dado que las secciones se solapan: incluso los ensayos sobre crítica literaria que son ejercicios de análisis textual poseen elementos autobiográficos; incluso los ensayos más personales no dejan de lado a otros autores, desde su adorado Pushkin hasta los poetas contemporáneos de fuera de la Unión Soviética.

Mucho más que en otros casos, Ajmátova vivió la vida de un poeta: el lector a menudo tiene la impresión de que, para ella, la vida está subordinada a la palabra. Buena prueba de ello es el encuentro con otra persona que aparece al principio de su gran poema sobre las purgas estalinistas, Requiem. Ajmátova espera fuera de la prisión de Leningrado donde retienen a su hijo. Alguien la reconoce (Ajmátova utiliza la palabra «opoznal», «identifica», como si se tratase de un criminal en una rueda de reconocimiento policial). Una mujer que nunca le ha hablado se inclina hacia ella y susurra: «¿Podría usted describir esto?», a lo que Ajmátova responde: «Sí». La mujer sonríe, o, más bien «algo parecido a una sonrisa se descuelga sobre lo que antes había sido un rostro». Aquí, en mitad de los peores años de la historia de Rusia, la afirmación de que las palabras aún tienen el poder de llevar acabo el acto de describir una escena como la que viven es una razón para que florezca la esperanza: el lenguaje aún posee un poder casi místico.

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