Ficha técnica

Título: Poesía reunida | Autor: Philip Larkin | Traducción: Damián Alou Ramis / Marcelo Cohen | Editorial: Lumen | Formato: Tapa dura con sobrecubierta | Páginas:  282 | Medidas: 158 X 237 mm |ISBN: 9788426422606 | Precio: 22,90 euros | Ebook: 11,99 euros

Poesía reunida

LUMEN

Por primera vez en castellano, las obras esenciales del gran poeta de posguerra británica, un urbanita mordaz, agudo y de emoción contenida. Una poesía descarnada, tremendamente lúcida, que afronta la realidad sin rodeos. Una poesía anti-romántica, en la que sin embargo late una honda emoción.

Philip Larkin es uno de los poetas capitales del siglo XX. Su tono mordaz y conversacional, su mirada inclemente, donde se refleja una emoción honda pero siempre contenida, así como su espíritu urbano, su peculiar sentido del humor y su capacidad para detectar las miserias de la sociedad contemporánea, le han convertido en uno de los poetas más leídos de todos los tiempos, favorito incluso de lectores poco habituados a la poesía.

En este volumen se reúne, por primera vez en castellano, el cuerpo esencial de la poesía de Larkin, desde Engaños, el primer libro en que dominó su voz, pasando por Las bodas de Pentecostés y Ventanas altas, quizá sus dos obras maestras, hasta algunos poemas finales y dispersos, como el estremecedor «Albada», una de las despedidas más lúcidas que jamás se han escrito.

VERSOS SOBRE EL ÁLBUM DE FOTOS DE UNA JOVEN

Al fin sacaste el álbum, que, una vez

abierto, me dejó estupefacto. ¡Todas tus edades

en mate y brillo sobre las páginas negras!

Demasiado dulce, demasiado indigesto:

me ahogan esas imágenes tan nutritivas.

Mi ojo giratorio va de una pose a otra:

con trenzas, agarrando un gato reacio;

o con pieles, una encantadora licenciada;

o levantando una gruesa rosa

bajo un espaldar, con un sombrero de hombre

(un detalle perturbador, por varios motivos):

de todos lados escapas a mi control,

sobre todo acompañada de esos inquietantes individuos

que campan a sus anchas en una época anterior:

yo diría, querida, que no son de tu clase.

Pero ¡oh, fotografía! ¡No hay otro arte

tan fi el y decepcionante! Registra el tedio

como tedio, y las sonrisas forzadas

como fraudes, y no censura imperfecciones

en forma de tendedero o algún anuncio.

Pero muestra renuente al gato, y sombrea

la papada cuando aparece, ¡cuánta gracia

derrama en tu cara la inocencia!

¡Hasta qué punto nos convence

de que eres una chica real en un lugar real,

en todos los sentidos empíricamente cierta!

¿O es solo el pasado? Esas fl ores, esa verja,

esos parques y coches entre la niebla, afl igen

tan solo porque ya no existen; me encoges

el corazón por parecer de otra época.

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