Ficha técnica

Título: ‘Poesía lúdico-satírica bizantina del siglo XI’ | Varios Autores | Editorial: Cátedra |Colección: Letras Universales | Formato: Papel | Páginas: 392 | Fecha: sept/2016 | ISBN: 978-84-376-3573-6 | Precio: 16,30 euros

Poesía lúdico-satírica bizantina del siglo XI

CÁTEDRA

En el siglo XI bizantino aparece una abundante poesía personal y de ocasión. Dentro de los variados modos y temas que trata, la vena satírica es la más sugerente, porque en ella se despliegan ante nuestros ojos no solo la extraordinaria capacidad poética y retórica de sus autores, sino también un vívido cuadro del universo social e intelectual bizantino, en especial el de la capital, Constantinopla.

Autores como Pselo, Cristóbal de Mitilene, Juan Mauropo y Miguel Gramático elaboran poéticamente sus dardos de palabras contra eclesiásticos que viven fuera de la regla cristiana, borrachos o demasiado aficionados a la buena vida, contra ingenuos coleccionistas de reliquias, contra personajes soberbios, codiciosos o falsarios, y sobre todo, contra sus doctos enemigos de bandos contrarios con los que compiten ferozmente por un puesto en la corte o por el éxito intelectual en el convulso siglo XI bizantino.

Situacion historica

A la muerte de Basilio II, en 1025, el Imperio bizantino se hallaba en su apogeo, con un territorio extenso, unas finanzas saneadas y una monarquía prestigiosa y fuerte. Pero, tras el, una sucesión de monarcas débiles (quince emperadores o emperatrices desde 1025 hasta 1081), ahogados por los conflictos familiares, las traiciones y las maquinaciones de validos y cuyas decisiones políticas, militares y financieras resultaron nefastas, socavaron progresivamente los logros anteriores. Fue una época convulsa. En el interior, la institución patriarcal, la jerarquía militar y la aristocracia terrateniente intentaron aprovecharse del vacío de poder, manteniendo entre ellas conflictos frecuentes y en ocasiones sangrientos. Mientras, en el exterior, la defensa del Imperio se debilitaba, para culminar en 1071 con la derrota de las tropas bizantinas en la batalla de Manzikert contra los turcos seleucidas y la perdida de Asia Menor. La situación se estabilizo a partir de 1081, con la llegada de Alejo I Comneno. Sus victorias militares y su política ayudaron a superar la gran crisis previa que, sin embargo, no supuso una interrupción completa de la fase de expansión económica del Imperio bizantino, prolongada hasta el siglo siguiente.

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