Ficha técnica

Título: Poemas periodísticos. Antología comentada | Autor: Luis de Tapia | Edición: de Álvaro Ceballos Viro | Editorial: Renacimiento | Colección: Biblioteca de Rescate, nº 25 |Páginas: 352 págs | Medidas: 15×21 cm | Cubierta: Rústica con solapas, plastificado mate |ISBN: 978-84-8472-800-9 | Precio: 20 euros.

Poemas periodísticos

EDITORIAL RENACIMIENTO

Durante las tres primeras décadas del siglo XX el escritor madrileño Luis de Tapia publicó sus poemas en la primera página de periódicos de gran tirada, como ABC, El Imparcial o La Libertad, alcanzando las más altas cotas de popularidad. Desde 1920 hasta la guerra civil numerosos artículos y entrevistas lo consideraron «el poeta del pueblo» por antonomasia. El 14 de abril de 1931, la multitud, que celebraba la proclamación de la Segunda República en la madrileña Puerta del Sol, le reconoció, le aclamó enfervorecida, le subió a un automóvil y le pidió una y otra vez que leyera el poema que recién acababa de escribir, sobre el inminente exilio del monarca. En 1932 se imprimió una antología de sus versos, cuya edición pagaron por suscripción, entre otros, Ramón del Valle-Inclán, Enrique Díez-Canedo, Antonio Espina, Manuel Machado y los hermanos Quintero, además de una nutrida lista de asociaciones gremiales. Durante la guerra civil el Socorro Rojo hizo imprimir otra antología que se regaló en el frente.

A lo largo de su vida Luis de Tapia escribió varios cientos de artículos en prosa y más de cuatro mil poemas. La presente antología rescata de las hemerotecas casi un centenar de esos poemas, reconstruye el contexto histórico y social que los dotaba de sentido y propone con ellos un recorrido singular, novedoso y divertido a lo largo de uno de los periodos más sugestivos de la Historia de España.

PRÓLOGO 

La abeja

El 13 de noviembre de 1898 ingresaba en la Real Academia Española el famoso Fernanflor. Para entonces, ese folletinesco pseudónimo apenas si engañaba a nadie: detrás de él estaba Isidoro Fernández Flórez, fundador del primer suplemento literario de la historia española, «Los Lunes de El Imparcial», y de uno de los grandes diarios de la Restauración, El Liberal. Su discurso de recepción versaba precisamente sobre las relaciones entre literatura y periodismo. De todo texto impreso -explicaba Fernanflor -, el periodístico es el más efímero, pues antes de que acabe el día en que salió de las prensas ya se encuentra envolviendo pescados en la tienda de ultramarinos, o transformado en cucurucho de almendras garrapiñadas. Su discurso fue un vehemente alegato a favor de un medio que gran parte de la sociedad seguía viendo como vulgar instrumento del arribismo político, como responsable de la perversión de la prosa o, en definitiva, como simple papel de envolver.

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