Ficha técnica

Título: Plano americano | Autora: Leila Guerriero | Editorial: UDP | Colección: Huellas | Páginas: 407 | ISBN: 978-956-314-199-3 | Precio de Referencia: $13.000 / 26 dólares

Plano americano

Ediciones UDP

 

Plano americano recopila veintiún perfiles de escritores, artistas plásticos, periodistas, fotógrafos, cineastas, diseñadores y músicos hispanoamericanos que la periodista argentina Leila Guerriero ha publicado a lo largo de la última década en algunos de los principales diarios y revistas del continente y de España. Esta personalísima cartografía, formada por criaturas que van del incendiario Nicanor Parra a la inquietante Idea Vilariño, del rabioso Fogwill al discreto Guillermo Kuitca, de la espléndida Sara Facio a la desbordada Marta Minujín, del laberíntico Ricardo Piglia al enigmático Roberto Arlt (en un texto hasta ahora inédito), ofrece, a través de la voz y el ojo de Guerriero, un acercamiento a la sensibilidad creativa de todo un continente. Plano americano funciona, además, como un intrincado sistema de vasos comunicantes en el que diversos personajes aparecen y reaparece en -como protagonistas o como voces secundarias- en sucesivas piezas narrativas, que terminan por dibujar el retrato de una época.


«Consumidora cultural omnívora, Guerriero come de todo, y todo lo metaboliza en el cuerpo de su escritura sintética, porque sabe que las buenas crónicas, las perdurables, son una especie mestiza cuyo ecosistema alberga, como fuentes de alimentación, no sólo la fauna del periodismo sino también la del cine, del cómic, de la poesía, de la música».
Manuel Vicuña


«Eso es lo que practica Guerriero: mirar. Ella observa, pregunta, escucha, guarda, graba, desgraba, ensaya, pule y luego muestra. Y no sólo ve lo que otros no ven: también hace que los lectores miren -como si fuera la primera vez- lo que siempre estuvo ahí. Lo que bajo la apariencia de normalidad deja asomar los dientes de la extravagancia».
Alejandra Costamagna
 

 

 

Juan José Millás

Al otro lado del espejo

 

Es diciembre del año 2010. En uno de los salones de la Feria del Libro de Guadalajara, México, centenares de personas escuchan a un hombre de rostro impasible que, sentado en el estrado, lee una conferencia sobre su relación con el idioma español. La conferencia se llama “Las Palabras”, y el hombre, que tiene una leve y encantadora dificultad para pronunciar las erres, se ve obligado a detener la lectura cada pocas líneas porque la gente aplaude y ríe con escándalo. “De pequeño”, lee el hombre, “no comprendía por qué mis hermanas, siendo chicas, comían garbanzos, en lugar de garbanzas, o por qué a los chicos nos daban remolacha en vez de remolacho. Construí un mundo imaginario en el que había aspirinos y aspirinas, las primeras para los hombres y las segundas para las mujeres. Y sillos y sillas, pues si le daban tanta importancia a la división sexual, lo lógico es que hubiera también asientos machos y hembras”. El hombre dice –lee– que está desarrollando un diccionario enciclopédico en el que da cuenta de su relación con las palabras y en el que relata la historia de cada una dentro de su cabeza: “Aborto: Cuando mi tía Maruja tuvo un aborto, abrí a escondidas el tomo correspondiente de la enciclopedia Espasa, que estaba en la habitación de mis padres, y busqué la palabra para ver qué rayos era aquello de lo que sólo se podía hablar en voz baja. Decía así: ‘Cosa sobrenatural, estupenda, rara o caprichosa que está fuera de las leyes normales’. De modo que mi tía había tenido una cosa sobrenatural, estupenda, rara o caprichosa que estaba fuera de las leyes normales. Aquello me excitó, y aunque no conseguí verle a mi tía la cosa sobrenatural por ninguna parte, supuse que la ocultaba debajo de la ropa, y de la ropa interior para ser más exactos (…)”. La gente ríe y aplaude y el hombre, autor de un corpus invencible de treinta y un libros, mentado como uno de los mejores prosistas españoles, detiene la lectura y la retoma, como cada vez, con un gesto histriónico perfecto: imperturbable. Cuarenta minutos más tarde, en otro salón de la misma feria, el hombre presenta el que, hasta ese momento, es su último libro, una novela llamada Lo que sé de los hombrecillos, y dice: “La literatura se divide en dos campos: el de los mamíferos y el de los insectos. El Ulises pertenece a los mamíferos, y La metamorfosis a los insectos”. Y, aunque habla profundamente en serio, la gente se ríe a carcajadas. Él, como si estuviera confirmando algo aprendido hace mucho tiempo, sonríe.

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