Ficha técnica

Título: Pinochet: los archivos secretos | Autor: Peter Kornbluh | Traducción: David León | Editorial: Crítica | Colección: Memoria Crítica | ISBN: 978-84-9892-587-6 | Páginas: 432 | Encuadernación: Rústica con solapas  |  Dimensiones: 15,5 x 23 cm  | Género: Ensayo| Precio: 23,90 € | Código: 10034558  | Publicación: 3 de septiembre de 2013

Pinochet: los archivos secretos

CRÍTICA

Peter Kornbluh, director del National Security Archive’s Chile Documentation Project, conseguido que se desclasificaran más de 24.000 documentos secretos (los más importantes de los cuales se reproducen en este libro fotográficamente) procedentes dela Secretaríade Estado y dela CIA, sobre la cobertura prestada por Nixon y Kissinger al general Pinochet y a los militares golpistas para acabar con la democracia en Chile. Este libro, que supone un salto cualitativo en el conocimiento del golpe de estado que derrocó a Salvador Allende, de la brutal represión interior que siguió, y de las acciones terroristas del gobierno Pinochet en el exterior, con el conocimiento y la aprobación dela Casa Blanca, nos muestra como ningún otro hasta dónde pueden llegar el cinismo y la crueldad de los hombres de estado cuando deciden «salvar» a la patria.

Revisado y actualizado para el 40 aniversario del golpe militar de Augusto Pinochet el 11 de septiembre 1973, este libro incluye ahora la historia del juicio a Augusto Pinochet, así como nueva información sobre otros casos famosos como el del estadounidense Charles Horman o el del chileno Víctor Jara, ambos ejecutados por militares de Pinochet después del golpe. El nuevo epílogo también cuenta la historia del propio libro: el intento de  Henry Kissinger para socavar la recepción del libro generó un gran escándalo que llevó a renuncias de alto nivel en el Consejo de Relaciones Exteriores.

«Kornbluh analiza brillantemente la inmensa brutalidad del régimen de Pinochet y las terribles violaciones de los derechos humanos que se produjeron en Chile durante su dictadura, mientras nuestro pueblo callaba o miraba hacia otro lado. Todo aquel que lea este libro extraordinario entenderá que la protección de los derechos humanos debe tener la más alta prioridad en nuestras relaciones futuras con otros países.» Senador Edward M. Kennedy

 

Introducción:

historia y responsabilidad 

     No es un capítulo de la historia de Estados Unidos del que estemos precisamente orgullosos. 

Respuesta del secretario de Estado Colin Powell
ante una pregunta sobre la validez moral de la intervención
estadounidense en Chile, 20 de febrero de 2003. 

 

Poco antes de la medianoche del 16 de octubre de 1998, dos agentes de Scotland Yard recorrieron las dependencias de una exclusiva clínica privada londinense y tomaron la habitación en la que el ex dictador chileno Augusto Pinochet se recuperaba de una operación de cirugía en la espalda. Con eficiencia británica, desarmaron a sus guardaespaldas privados, desconectaron todos los teléfonos, apostaron a ocho policías ante la puerta y pusieron al general al corriente de la orden de detención de la Interpol que pesaba sobre él. En cuestión de minutos, las autoridades del Reino Unido lograron así lo que se habían negado a hacer los tribunales chilenos desde 1990, año en que concluyó su régimen militar: detenerlo por crímenes contra la humanidad.

     El general Pinochet, cuyo nombre había llegado a convertirse en sinónimo de flagrantes violaciones de los derechos humanos durante los diecisiete años que duró su dictadura, pasó quinientos cuatro días bajo arresto domiciliario en Londres, y sólo eludió ser extraditado a España y enfrentarse a un proceso por delitos que iban de la tortura al terrorismo gracias a la enérgica intervención diplomática del gobierno civil chileno, presionado por los militares pinochetistas y la hábil campaña propagandística que pusieron en marcha sus abogados. Tras dieciséis meses de arresto, las autoridades británicas dejaron en libertad al general, que a la sazón contaba ochenta y cuatro años, impulsadas por lo que llamaron «razones humanitarias». Al regresar a su país, no obstante, el antiguo dictador se encontró desposeído de la inmunidad
que impedía procesarlo, y las autoridades nacionales presentaron cargos en su contra y lo interrogaron. En determinado momento, Pinochet hubo de enfrentarse a la ignominiosa perspectiva de tener que imprimir sus huellas dactilares en una ficha policial y posar para ser fotografiado de frente y de perfil. Finalmente, los tribunales chilenos dictaminaron que padecía demencia senil y, por tanto, no podía ser juzgado por los abusos cometidos durante su régimen.

[ADELANTO DEL LIBRO EN PDF]