Ficha técnica

Título: Petróleo de sangre. Tiranos, violencia y las reglas que rigen el mundo Wenar | Autor: Leif Wenar   | Traductor: Fernando Borrajo Castanedo | Editorial: Armaenia  | Páginas: 574 | Formato: rústica 14 x 21 | ISBN: 978-84-944909-7-2 | Precio: 27,00 euros  |  Fecha:  mayo 2017 |

Petróleo de sangre

ARMAENIA

«Los filósofos raramente escribimos libros que pueden cambiar el mundo, pero Petróleo de sangre es ese tipo de libro…» – Peter Singer

Los recursos naturales cimentan el poder de los dictadores del mundo. Autócratas como Putin y los príncipes saudíes invierten el dinero del petróleo en armas y represión. Las milicias del Estado Islámico y el Congo utilizan el dinero del petróleo en atrocidades y munición. Desde hace décadas los regímenes autoritarios y extremistas, financiados por estos recursos, han forzado interminables crisis en Occidente, y la verdadera fuente de su dinero somos nosotros, los consumidores occidentales, pagando en la gasolinera y en el centro comercial.

En este libro de gran alcance uno de los principales filósofos políticos del momento, Leif Wenar, analiza las reglas ocultas que amenazan la democracia y el desarrollo y que nos vinculan con las personas más peligrosas del mundo. Petróleo de sangre nos muestra como se puede liderar una revolución pacífica acabando con esta dependencia.

«…La guía indispensable para contarnos cómo y porqué somos todos responsables y qué debemos hacer para conseguir un mundo mejor.» – Angus Deaton, Nobel de Economía 2015.

«Petróleo de sangre es una lectura increíblemente estimulante: analítica, informativa, racionalmente optimista y escrita con erudición y estilo.» – Steven Pinker, Harvard University.

«Petróleo de sangre es un libro inspirador.» – Michael Ignatieff, Harvard University

 

INTRODUCCIÓN

La madre de todos los inventos

Coge el smartphone, ese pequeño dispositivo con el que llamas, escribes, envías correos electrónicos, buscas información, la lees, grabas vídeos y juegas. Lo que estás sujetando con las manos es una sinfonía de elementos: aluminio y silicona, litio en la batería, estaño en la soldadura, tungsteno en la alarma vibradora, además de diversos metales exóticos como itrio y lantano en la pantalla y en la cámara. Piensa en esas extrañas moléculas que componen la microestructura del aparato. Cada uno de sus átomos se extrajo del suelo, de algún punto exacto de la superficie del planeta. Tu teléfono está hecho enteramente de recursos naturales. El derroche de conceptos lógicos que te ofrece se fundamenta en la tabla periódica; su alma fluye a toda prisa por la tierra, que es la madre de todos nuestros inventos.

     Nuestros deseos llegan a ser tan absorbentes que olvidamos el maravilloso movimiento molecular que garantiza su satisfacción. Como estás impaciente por llegar a casa, pisas un poco el acelerador. Tienes que hablar con un amigo en Sydney, de modo que haces doble clic con el ratón. El vuelo a París te llevará a una reunión, o a encontrarte con una amante. No te das cuenta de que, cuando despega el avión -con el carbotitanio del fuselaje, el acero del tren de aterrizaje, el queroseno de los depósitos de combustible, el sistema de guía de precisión y los dispositivos tecnológicos que llevan los pasajeros-, la nave se convierte en un pequeño planeta Tierra en órbita parcial. Los increíbles artilugios multinacionales que nos conectan unos a otros se asemejan a nuestros propios cuerpos en complejidad, y de igual manera damos por sentado su funcionamiento con solo pulsar un botón.

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