Ficha técnica

Título: Pequeño hombre, ¿y ahora qué? | Editorial: Maeva | Autor: Hans Fallada | Colección: Littera | PVP: 20,50 € | ISBN: 978-84-96748-86-6 |EAN: 9788496748866 | Edición: marzo de 2009 | Formato: 14 x21,5 cm.

Pequeño hombre, ¿y ahora qué?

 
Johannes y Emma forman una joven pareja llena de ilusión y que aborda la vida con todo el entusiasmo necesario. Por eso, cuando ella se queda embarazada, deciden enfrentarse a este gran reto que les ha lanzado la vida y se casan, dispuestos a luchar por una vida mejor. Johannes consigue un trabajo en un pueblecito, pero, por desgracia, su jefe no tarda en despedirle. Entonces recibe una carta de su madre, que le promete ayudarles para encontrar empleo y casa en Berlín. Entusiasmados, los jóvenes se trasladan a la capital alemana, pero la madre de Johannes no cumple con su palabra y él y Emma deberán apañárselas solos.
 
El nacimiento del bebé traerá mucha alegría, pero añadirá nuevas dificultades en la vida de la pareja…
 
 
 Pinneberg se entera de algo nuevo sobre Corderita
y toma una decisión trascendental
 

Son las cuatro y cinco. Pinneberg, el hombre guapo, joven y rubio que espera delante del edificio de Rothenbaumstrasse 24, acaba de constatarlo. Son las cuatro y cinco, y Pinneberg ha quedado con Corderita a las cuatro menos cuarto. Tras guardar el reloj, Pinneberg lee el rótulo colgado a la entrada del edificio de Rothenbaumstrasse 24.

Dr. Sesam Ginecólogo
Horario de consulta: de 9 a 12 y de 4 a 6

¡Justo! Son las cuatro y cinco. Si enciende otro cigarrillo, seguro que Corderita aparecerá en el acto doblando la esquina, así que desiste. Hoy ya ha gastado bastante. Aparta la vista del rótulo. La Rothenbaumstrasse sólo tiene una hilera de edificios: al otro lado de la calzada, más allá de la franja de césped y del malecón, fluye el Strela, ya de considerable anchura, pues está a punto de desembocar en el Báltico. Sopla un viento fresco, los arbustos inclinan sus ramas a modo de saludo y los árboles exhalan leves susurros. «Así tendríamos que vivir», piensa Pinneberg. Seguro que el tal Sesam dispone de siete habitaciones. Debe de ganar un pastón. Pagará un alquiler de… ¿doscientos marcos? ¿Trescientos?

Bah, no tengo ni idea. ¡Las cuatro y diez! Hunde la mano en el bolsillo, saca un cigarrillo de la pitillera y lo enciende.

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