Ficha técnica

Título: Pequeño Diccionario de Cinema para Mitómanos Amateurs | Autor: Miguel Cane | Ilustradora: Ana Bustelo | Editorial: Impedimenta | ISBN:978-84-15578-58-1
| Encuad: Rústica | Formato: 14 x 22 cm |Páginas: 384 |PVP: 23,95 euros

Pequeño diccionario de cinema para mitómanos amateurs

IMPEDIMENTA

Miguel Cane, excéntrico a tiempo completo, practicante del dandismo y la mitomanía amateur, en tiempos reputado ‘party boy’, ofrece una lectura imprescindible para aquellos que son devotos del séptimo arte y saben que todos estamos hechos de estrellas.

Sic transit Gloria Swanson. El libro manual que tiene en sus manos no es otro aburrido diccionario enciclopédico, onomástico o biográfico más. En realidad se trata de un altar en que brilla el reflector sobre figuras míticas que iluminaron la pantalla y han sido eclipsadas por el paso del tiempo y por otros ídolos. En estas páginas encontrará, ilustrado por el lápiz magistral de Ana Bustelo, un ejercicio formidable de memoria irredenta, un monumento al anecdotario y la trivia como ejercicio de fervor idólatra. ¿Qué dijo Tony Richardson al oído de Vanessa Redgrave mientras paría a su malograda primogénita, Natasha? ¿Cómo se las gastaba Bette Davis para hacer rabiar a sus múltiples enemigas? ¿Por qué era tan absolutamente detestable el padre del tierno ciervo Bambi? ¿Sabía usted que el primer nombre de pila de John Wayne era Marion? ¿Fue Joan Crawford tan mala madre como se afirma? ¿Por qué se aborrecen Olivia de Havilland y Joan Fontaine, siendo hermanas? ¿Sabía que Sharon Tate disfrazada de jovial surfista californiana sirvió de modelo para Barbie Malibú?

 

 

 

Previo al rugir del león

Daniel Krauze

 

Abro pista con una confesión al lector: no conozco personalmente a Miguel Cane.

Nunca lo he visto, jamás he estrechado su mano, ni hemos compartido un café o una cerveza. Vaya, si me lo encontrara por la calle quizás no lo reconocería. No obstante, en la era de las redes sociales, como esta en que vivimos, tal vez no sea necesario toparse con alguien y verlo frente a frente para conocerlo. Después de todo, siempre he creído que sabe más de mí el que me lee que el que me escucha. Y, en ese sentido, puedo asegurar que tengo el privilegio de conocer a Miguel.

Desde hace algunos años nos seguimos a través de Twitter, donde hemos comparado puntos de vista, siempre de manera amigable y nutrida, sobre temas tan diversos como su aversión a Tom Cruise, el cine de Stanley Kubrick y nuestra mutua admiración por Ian McEwan y la adaptación al cine que hiciera Joe Wright de Expiación. El diálogo entre nosotros nunca ha cesado. Todas las semanas intercambiamos por lo menos un mensaje. Y, a pesar de que jamás nos hemos visto cara a cara, la familiaridad con la que nos tratamos jamás me ha parecido extraña o fuera de lugar. Dicho de otra manera, Miguel y yo somos tan amigos como uno puede serlo sin jamás haberse visto.

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