Ficha técnica

Título: Pensar y no caer | Autor: Ramón Andrés | Editorial: Acantilado | Colección:
El Acantilado, 336 | Encuadernación: Rústica cosida | Formato: 13 x 21 cm | Páginas: 224 | ISBN: 978-84-16748-13-6 | Precio: 20 euros

Pensar y no caer

ACANTILADO

Un poema, una pieza musical, una película o un paseo se convierten de la mano de Ramón Andrés en motivo de reflexión y evocación. Su singular sensibilidad, su mirada sutil, paciente y penetrante se detiene en la vida cotidiana y nos propone una senda hacia el pensamiento en torno a temas como el valor de compartir el pan a la mesa, la relación entre humanidad y animalidad, las quimeras de ayer y de hoy, la calumnia, la exclusión, la muerte o la nada. Una extraordinaria lectura de nuestra sociedad y nuestra época.

 

EL REPARTO
A propósito de «nuestro pan de cada día», de Predrag Matvejević*

El pan no sugiere opulencia; es lo cercano, endurece con el día, como la gente. La masa madre servirá para acompañar otro amanecer. El pan volverá a secarse. Es una metáfora que tenemos ahí, en la mesa o a pie de calle, y no la percibimos. Tras él no hay filosofía, solamente necesidad. O quizá una filosofía de la necesidad. Ganarlo con el sudor de la frente ya no significa, en la Europa occidental, librar la batalla por conseguirlo. Aquí y ahora se persiguen otras cosas. La raíz indoeuropea pā encierra el significado de ‘nutrir’, y también de ‘proteger’. De ahí el pabulum para referirse al forraje, al pasto. Se comprende lo de pastor. Su tarea es proteger y procurar alimento. El latín panis evoca un nombre grato, porque com-panio es aquel que comparte el pan, es decir, un compañero. La harina de cereales, el agua y la sal propician que se establezca una conversación junto a ellos. Un viejo proverbio castellano dice: «El pan comido, la compañía deshecha». La miga, la mica, la pequeña porción de algo, se aprovechaba toda. Hacer buenas migas. Antiguamente, el pan era un bien tan deseado, y tan inimaginable verlo entero, que es posible que en las tierras inglesas, durante la Edad Media, brot y bread estuvieran relacionadas con brechen y break, dado que siempre se le encontraba partido o cortado, como en aquellos lienzos que Murillo pintó después de la peste que asoló Sevilla. Mendrugo, matrùq, ‘el pan empezado’, lo sobrante. Pan de mendigos

* Predrag Matvejević, Nuestro pan de cada día, trad. Luisa Fernanda Garrido y Tihomir Pištelek, Barcelona, Acantilado, 2013. 

 

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