Ficha técnica

Título: Palabras moribundas| Autores: Pilar García Mouton y Álex Grijelmo|| Editorial: Taurus | Colección:  Taurus Pensamiento | Género: Ensayo | ISBN: 9788430608348| Páginas: 392| Formato:  15 x 24 cm.| Encuadernación: Rústica |  PVP: 20,00 € | Publicación: 2 de Noviembre de 2011

Palabras moribundas

TAURUS

Las palabras moribundas tienen un poder evocador que lleva hacia nuestra memoria el recuerdo de personas queridas que ya no están, épocas de nuestra vida que pasaron, utensilios perdidos, tareas superadas, antiguas modas divertidas.

Este libro puede ser una especie de álbum de fotos familiares para muchos lectores que algún día utilizaron términos como chipén, pasquín, pickup, chiticalla, romadizo, almazuela, córcholis, mandil, encetar, garrotillo, mancar… o elepé o tomavistas. Pasaron por nuestras bocas y nuestros oídos, pero ¿cuánto tiempo hace que usted no oye, lee o pronuncia la palaba desgalichado?

Leyendo estos vocablos y recordando sus usos aparecerán de nuevo muchas imágenes que no sospechábamos tan lejanas; y tal vez lamentemos que sus ecos se estén perdiendo. Lo que pretende este libro es que esas palabras no mueran, y que al menos revivan en la memoria de miles de lectores.

 

A

ABABOL

Es una palabra muy conocida en la parte oriental de España y desconocida en el resto, donde sólo suena por los crucigramas. Dice la Real Academia que viene del árabe hispano  appapáwr[a], y éste del latín pap!ver, con in&uencia del árabe  abb, ‘semillas’, y que tiene dos signi(cados: el primero, «Persona distraída, simple, abobada» en Aragón y en Navarra, y el segundo, «amapola» en Albacete, Aragón, Murcia y Navarra. Así que es una palabra latina pasada por el árabe, hermana de amapola, que tiene su mismo origen, y con la que se reparte la geografía peninsular: ababol y babaol ocupan tierras orientales y amapola, el resto.
 
   Cuando los hablantes que usan ababol se re(eren a una persona que está en la higuera, que es un poco tonta, corta de entendederas o algo simple, si ésta lo es en grado sumo, ababol puede aparecer adjetivado, y entonces dicen de ella que es un «ababol florido» o «un ababol de secano».
 
   En Aragón y en las tierras valencianas y castellanomanchegas de repoblación aragonesa, ababol es la palabra habitual para nombrar la planta que nace entre el trigo, por eso allí amapola suena cursi y un poco pretenciosa. En Albacete se dice: «¡Mira qué bonico el campo de ababoles!» y «Eres más del campo que los ababoles». Como sentido derivado, se suele usar en Murcia la com- paración con el ababol, de modo que, para decir de alguien que se ha puesto rojo, se ha ruborizado, se dice que «se ha puesto como un ababol» o que «está como un ababol». Conocen bien ababol los compradores del diario La Verdad de Murcia, porque se llama así, con esta palabra de la tierra, el suplemento cultural de los sábados.

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