Ficha técnica

 Título: Nostalgia de Charlie Parker | Autor: Robert George Reisner | Editorial: Global Rhythm Press | Colección: Biorritmos | Traductor: Ferran Esteve | Páginas: 304 | PVP: 24,00 euros | ISBN: 978-84-96879-40-9

 

La Historia de Bird contada por Miles Davis, Max Roach, Charles Mingus,
Art Blakey, Edgar Varese, Dizzy Gillespie, Lennie Tristano, Billy Eckstine,
Anita O´Day, Kenny Dorham, Jacki McClean, Earl Hines, Oscar Pettiford, entre otros.

Nostalgia de Charlie Parker

GLOBAL RHYTHM PRESS

 

De acuerdo con el crítico Steve Voce, «Charlie Parker fue tal vez el genio más ingobernable desde Van Gogh. Los flagelados por el ciclón de su vida podían estar seguros de padecer cualquiera de las calamidades situadas entre la consternación y la muerte, aunque algunos afortunados lograran escapar con lesiones menos graves. […] La palabra «pantagruélico» podría haberse inventado para calificar sus apetitos: todo lo llevaba al extremo, ya fuera la música, las drogas, la comida o el sexo». Y sin embargo, quienes lo amaron, admiraron y sufrieron no conseguirían recordarlo sin nostalgia: aquel endiablado torbellino, aquel desvarío filarmónico, aquel monstruo, había sido demasiado bello para alojar el rencor en la memoria. La memoria que recorre estas páginas.

Charles Parker Jr. murió derrotado por la explosiva intensidad de su propia existencia mientras veía la televisión en el apartamento neoyorquino de la baronesa Nica de Koenigswarter. Sólo tenía treinta y cuatro años, y durante los diez anteriores había revolucionado el jazz con su saxo alto y la valiosa colaboración de individuos como Miles Davis, Charles Mingus, Dizzy Gillespie o Thelonius Monk. Fue este último quien supo definir el programa y el espíritu de aquel disturbio mediante esta declaración de malas intenciones: «queríamos hacer una música que ellos no pudieran tocar». «Ellos» eran los músicos blancos que ocupaban las ondas y los escenarios con el amable swing de sus grandes orquestas. Bird se fue de este mundo con el cuerpo vencido, pero había ganado la batalla del bebop, una victoria cuyas notas nunca han dejado de sonar desde entonces. Y esa batalla lo convirtió en el icono del artista hechizado por sus propios demonios e inmolado en el altar de la energía creadora, en el santo casi fantasmal venerado por los poetas de la generación beat, Julio Cortázar, Jean-Michel Basquiat o Clint Eastwood.

Este libro, originalmente publicado en 1962, es la historia de Charlie Parker contada por sus colegas, familiares y amigos, incluidas las celebridades arriba citadas. A través de esos testimonios (siempre cálidos, a veces cómicos, con frecuencia dramáticos) emerge la figura de un ser humano tan contradictorio como cautivador y el aire de un período mítico en la historia del jazz.

 

 RECUERDO A BIRD
ROBERT GEORGE REISNER

Conocí a Charlie Parker una noche lluviosa de 1953. Había asistido a una fiesta en el East Side de Nueva York. A eso de las doce y media de la noche vi a un tipo corpulento y solitario que deambulaba pesadamente, sin rumbo. Lo reconocí al instante. No alcanzaba a salir de mi asombro ni podía tampoco contener la emoción, al tiempo que me preguntaba qué demonios hacía caminando solo, bajo aquel aguacero y en un barrio pobre judío.

-Tú eres Charlie Parker -le dije-. Soy Bob Reisner. ¿Qué haces a solas por aquí? -La calle parecía desierta, no había nadie más.
De sus oscuros labios brotó una amable y gran sonrisa. Respondió:
-Mi mujer va a dar a luz, y estoy dando un paseo para intentar tranquilizarme antes de volver a llamar.

Me sumé a la ronda y recuerdo que le pregunté dónde vivía, y me contestó: «En el barrio». Estábamos en la avenida B. Se dio cuenta de que me preguntaba por qué alguien tan famoso como él vivía en una zona tan pobre y apartada.

-Me gusta la gente de esta zona -dijo-. No te dan la lata.
Al cabo de un rato, regresé con él a la fiesta de la que me había marchado, y todo el mundo se quedó de piedra y maravillado con mi hallazgo. Tal era mi entusiasmo por haberme topado con mi héroe que sentí que debía dejarlo ahí e irme a casa. Aquello era el no va más. Me levanté, dispuesto a largarme. Mi amigo Lex, el anfitrión, estaba atónito.
-Es un viejo amigo -presumí-, tropecé con él al marcharme.
-¿Adónde te marchas ahora, Bob? -preguntó Lex. Le dije que iba a salir un momento y que poco después regresaría con Louis Armstrong.

 

[ADELANTO DEL LIBRO EN PDF]