Ficha técnica

Título: No te mereces nada | Autor: Alexander Maksik | Editorial: Miscelánea | Traductor: Santiago del Rey | ISBN: 978-84-9386-444-6 | PVP: 18 € | ebook: 9.99 € | Publicado: 12/03/2012 | Páginas: 272

No te mereces nada

 
 
William Silver es un profesor carismático y con talento. Sus métodos poco convencionales hace que levante ampollas entre colegas y superiores, pero sus estudiantes lo adoran. Lleva Ideas a su aula, ideas que afectarán profundamente cómo los alumnos se conducen en la vida. Sus debates sobre Camus, Faulkner, Sartre, Keats y demás autores del Olimpo insuflan vida en el sentido de justicia social de los estudiantes y sus capacidades para el pensamiento filosófico y ético. Sin embargo, sin que sus entregados alumnos lo sepan, Silver demuestra que es incapaz de estar a la altura de los ideales que predica ante los demás. Con sus propias cicatrices emocionales a causa de las frustraciones que ha sufrido y alentado por el aura carnal y de belleza que tiene la Ciudad de las luces, Silver sucumbe ante la tentación que cambiará el curso de su vida. Su caída en desgracia lo convierten en un criminal ante los ojos de unos cuantos y en nada más que un ser humano ante el resto.

Con un estilo propio, el París de Maksik es sensual, cegador y peligrosamente seductor, un escenario más que apropiado para una historia trágica sobre la tensión entre deseo y acción y sobre la compleja relación que existe entre nuestra persona pública y la privada.

 

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PRIMERAS PÁGINAS

 

 GILAD

 

24 años

 

Vives en un sitio y, en un abrir y cerrar de ojos, vives en otro. No es nada complicado. Subes a un avión y te largas. La gente siempre está hablando de su hogar. De su casa, de su barrio. En las películas no paran de decir de dónde son, de dónde han venido. Siempre salen esas cosas en las películas. La calle. La manzana. El restaurante. Películas italianas. Películas de negros. Películas judías. Sea en Brooklyn, o sea donde sea.

Pero yo nunca he tenido nada parecido. El espíritu de las calles no corre por mis venas. Nunca he llegado a amar una casa. Así que todo ese rollo de nada-como-el-hogar ni me llega ni me dice nada. Que estés viviendo en un sitio y luego, en cuestión de horas, puedas estar en otro es lo que me viene a la cabeza cuando pienso en el hogar. Te levantas, te dedicas a lo tuyo, comes, te vas a dormir, te levantas, comes, lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado. Y siempre lo mismo durante días, meses, años. Y un día, de golpe, ya no estás allí. 

 

 

 

 

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