Ficha técnica

Título: No llorar | Autor:  Lydie Salvayre | Traducción: Javier Albiñana  |   Editorial: Anagrama | Colección: Panorama de Narrativas |  Páginas: 224  | ISBN:  978-84-339-7934-6 | Precio: 16,90 euros 

No llorar

ANAGRAMA

Hija de un andaluz y una catalana, Lydie Salvayre, cuyo apellido de nacimiento es Arjona, narra en No llorar la historia de su madre, Montse, nacida en un pueblo cerca de Lérida, que en 1936, con apenas quince años, se va a Barcelona con su hermano anarquista. En la ciudad la joven vivirá el despertar al amor y el júbilo revolucionario de los días posteriores al estallido de la Guerra Civil.

En la novela se conjuga el presente desde el que Montse desgrana sus recuerdos de aquellos maravillosos días de libertad de agosto del 36 con la narración de la estancia de Georges Bernanos en Mallorca y su proceso de escritura de Los grandes cementerios bajo la luna -la condena de un católico durante la sangrienta represión fascista-. Montse Monclús narra la vuelta de Barcelona a su tierra natal y su matrimonio, el de la hija de una familia humilde con el vástago del cacique del pueblo.

A través de la resurrección de la lengua materna, con su prosa Salvayre construye un apasionante relato coral sobre el complejo entramado político de la Guerra Civil, y sobre el exilio y la herencia que dejó a los hijos de los que tuvieron que irse de España para salvar su vida. Como si la primera marcha de Montse de su pueblo natal hubiera marcado para siempre un destino en fuga.

«Uno de los más bellos textos de la rentrée literaria, en que la lengua se dota de una poderosa inventiva. Para nosotros, fue un feliz reencuentro con esta autora faro, sin concesiones, en una palabra, auténtica, en la cima de sus ambiciones literarias» (Les Inrockuptibles).

«»Nunca desde que escribo me había sentido tan interpelada.» Es sin duda por eso por lo que este libro cambia a Lydie Salvayre: las palabras son más justas, una voz se encuentra a sí misma, la belleza y el goce conquistan su propio espacio» (Hugo Pradelle, La Quinzaine Littéraire).

«La autora no se contenta con cruzar la rememoración de su madre con la revuelta de Georges Bernanos. Nos sumerge en ese torrente verbal que acompaña la revolución y la guerra en España. Salvayre, lo sabemos desde La médaille, posee el sutil y raro arte de captar la palabra del otro, penetrar en ella, saber situarla en la distancia justa, ni proceso verbal ni traición, distancia de escritura» (Alain Nicolas, L’Humanité).

«»El verano radiante de mi madre, el año lúgubre de Bernanos»: son dos escenas de una misma historia que Lydie Salvayre, entrelazando estas dos voces líricas, orquesta con maestría. Y con una fidelidad filial colmada de emoción» (Jérôme Garcin, Le Nouvel Observateur).

«A través del destino de su madre, Salvayre aporta un matiz de complejidad a esa imagen estereotipada que a veces construimos de la guerra de España. Lo hace con su lengua juguetona, virtuosa, impertinente, que mezcla sutileza y tosquedad, clasicismo y modernidad. Y su libro, permitiéndonos comprender un pasado terrible, nos ayuda también a entender mejor nuestro inquietante presente» (Elle).

PÁGINAS DEL LIBRO

     En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, su ilustrísima el obispo-arzobispo de Palma señala a los justicieros, con mano venerable en la que refulge el anillo pastoral, el pecho de los pobres malos. Lo dice Georges Bernanos. Lo dice un católico ferviente.

     Estamos en España en 1936. La guerra civil está a punto de estallar, y mi madre es una pobre mala. Una pobre mala es una pobre que abre la boca. Mi madre, el 18 de julio de 1936, abre la boca por primera vez en su vida. Tiene quince años. Vive en un pueblo perdido de la Cataluña alta, donde, desde hace siglos, los grandes terratenientes mantienen a familias como la suya en la más extrema pobreza.

       Por esas mismas fechas, el hijo de Georges Bernanos se dispone a luchar en las trincheras de Madrid con el uniforme azul de la Falange. Durante unas semanas, Bernanos piensa que el alistamiento de su hijo en las filas de los nacionales es justificado y legítimo. Tiene las ideas que todo el mundo conoce. Ha militado en Action Française. Admira a Drumont. Se declara monárquico, católico y heredero de las antiguas tradiciones francesas, y se muestra más afín al espíritu de la aristocracia obrera que a la burguesía adinerada, a la que aborrece. Presente en España en el momento del alzamiento de los generales contra la República, no calibra de entrada la magnitud del desastre. Pero no tarda en rendirse a la evidencia. Ve practicar a los nacionales una depuración sistemática de los sospechosos, mientras, entre dos asesinatos, los dignatarios católicos los absuelven en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. La Iglesia española se ha convertido en la Puta de los militares depuradores.

     Asqueado e impotente, Bernanos presencia tan infame connivencia. Hasta que, en un extenuante esfuerzo de lucidez que lo obliga a romper con sus antiguas simpatías, se decide a escribir la situación de la que es atormentado testigo.

        Es uno de los únicos en su bando que se atreve a hacerlo.

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