Ficha técnica

Título: No ha lugar a proceder | Autor: Claudio Magris | Traducción: Pilar González Rodríguez | Editorial: Anagrama | Colección: Panorama de narrativas | Páginas: 400 | Fecha: 2016 | ISBN: 978-84-339-7948-3 | Precio: 20,90 euros 

No ha lugar a proceder

ANAGRAMA

«Submarinos usados. Compro y vendo.» Con este anuncio, aparecido en el Piccolo Banditore el 26 de octubre de 1963, arranca la novela. No es una invención, se publicó de verdad. Quien lo puso fue un profesor triestino, coleccionista obsesivo de armas y de todo tipo de parafernalia bélica.

En él se ha inspirado Claudio Magris para construir esta narración hipnótica e inquietante que arranca con un hombre empeñado en montar un «Museo total de la Guerra para la llegada de la Paz y la desactivación de la Historia». Junto al profesor que lo ha concebido, aparece otro personaje central, el de Luisa, hija de una judía deportada y de un sargento afroamericano. Ella será la encargada de poner a punto ese museo, cuyas salas acumularán objetos que cuentan historias.

Y así, en esta novela que contiene muchos relatos, van apareciendo la Risiera di San Sabba, en la periferia de Trieste, que fue el único campo de exterminio nazi que existió en Italia; el asesinato de Heydrich en Praga a manos de la resistencia checa; la trata de esclavos africanos; la peripecia del soldado alemán ejecutado por la Wehrmacht por negarse a disparar contra la población civil polaca; los zapatos de un partisano esloveno; la violencia en la América colonial; la celebración del último cumpleaños de Hitler en el castillo de Miramare…Y de fondo Trieste, ciudad fronteriza, mezcla de etnias y culturas, convertida después de la guerra en el experimento del Territorio Libre de Trieste…

Magris ha escrito una novela prodigiosa que rompe los moldes más acartonados del género y muestra una vez más el alcance de su ambición literaria. Una novela sobre la capacidad del ser humano para generar horror, pero también sobre la necesidad de la memoria, del amor y del combate -épico o cotidiano- contra la barbarie.

«Al leer esta novela uno se siente dominado por la sensación de una inhabitual potencia expresiva, por el dúctil manejo de una obra que ambiciona ser «total»» (Lorenzo Mondo, La Stampa).

«Una potente novela polifónica sobre la obsesión de la guerra, con historias de amor y de horror. Una sulfúrea danza al borde del abismo con una extraordinaria puesta en escena, grotesca y visionaria, obra de un extraordinario narrador» (Renato Minore, Il Messaggero).

«Un gran libro. Es un poema épico, político, religioso, poético, que se nutre del tormento, del dolor, del deseo de aventura y de la muerte. Es una suerte de juicio universal. No es un reportaje, sino una novela, un ejemplo de alta literatura» (Corrado Stajano, Corriere della Sera).

«Una novela amarga y potencialmente infinita» (Paolo Mauri, La Repubblica).

«Claudio Magris merece pasar a la historia» (Antonio D’Orrico, Sette).

«Uno de los más grandes escritores de nuestro tiempo» (Mario Vargas Llosa).

«En estos tiempos bárbaros de la historia, la obra y la presencia de Claudio Magris son indispensables» (George Steiner).

 

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Submarinos usados: compro y vendo. El anuncio en el Piccolo Banditore era del 26 de octubre de 1963; evidentemente él -empujado por las deudas, olfateando promesas millonarias de varias administraciones públicas e incluso de ministerios, estrangulado por los usureros, perseguido por los propietarios de terrenos y de los hangares donde había acomodado sus aeroplanos y sus puentes militares bombardeados- se había visto obligado a poner en venta alguna reliquia de considerables dimensiones, pero, en el preciso momento en que se disponía a vender, sus Furias se habían adueñado de él y había intentado también comprar -no se sabe con qué dinero, pero comprar en cualquier caso- sumergibles, Panzer o dragaminas.

Podía ser el comienzo; la antecamara del Museo, nada más entrar. En la pared de frente al acceso, una gran pantalla negra encrespada por un temblor difuso, un rumor de agua al fondo; su cara aparece en aquella oscuridad, una fotografía de principios de los anos setenta. Cabeza que emerge de las aguas negras, ojos febriles, pícaros; líneas de sudor, gotas de agua recorren los pómulos panonios. En medio de la sala, el submarino, un U-Boot de la Marina Imperial de la Primera Guerra Mundial, comprado o adquirido quién sabe cómo. Submarinos usados: compro y vendo. Voz pomposa, insinuante. Reconstruida, con una hábil elaboración de varias grabaciones radiofónicas de Radio Trieste. Un inocuo aviso económico que se convierte, gracias a la reconstrucción de la voz -ensamblada, o sea, verdadera, absoluta, no la casual y mutable del momento en que se habla-, en una incitación, la oferta de un alcahuete en la sombra. Entrar en el Museo como se entra en un night club, promesas de neón; puede ser una buena idea, pensaba Luisa. Aunque faltaba la clave, la atracción más buscada y comentada, aquellas famosas libretas. Un misterio iniciático en el que falta la guinda, la espiga de trigo que consagra al adepto.

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