Ficha técnica

Título: Muerte en Florencia | Autor: Marco Vichi | Editorial: Duomo | Género: novela | ISBN: 978-84-92723-81-2 | Formato: 15, 5 cm x 24 cm

Muerte en Florencia

DUOMO

 

Florencia, octubre de 1966. El pequeño Giacomo Pellissari desaparece en la nada. Una viejecita ha sido la última en verlo: el cuerpo delgado, corriendo con la cartera balanceándose a la espalda… Parece que se lo haya tragado la tierra. El comisario Bordelli investiga incansablemente. Sabe que siempre hay una explicación más simple para estos misterios, aunque quizás tan oscura como el río Arno.

Un diluvio como ya no recuerdan los florentinos, desborda el río e inunda la ciudad entera. Bordelli piensa que esta tragedia impedirá seguir con las investigaciones del caso de Giacomo, de inquietantes implicaciones. Teme que el delito quede impune, pero su tenacidad no tiene límites ni para este caso, ni para conquistar a la bella Eleonora, la joven de la que se ha enamorado y que teme perder.

 

PRIMERAS PÁGINAS

 Florencia, octubre de 1966

 

En el duermevela alargó la mano buscando el cuerpo caliente de Elvira, pero tan solo encontró la áspera sábana de lino y recordó que se había marchado. Se tumbó de espaldas y escrutó la oscuridad. Otra mujer había entrado en su vida y había salido de ella enseguida, como un proyectil que atraviesa la carne. Quizá la mujer que le correspondía nacería dentro de cien años, o quizá ya hubiese, nacido, vivido y muerto. Fuese como fuese, jamás la conocería.
Cada vez que se volvía a encontrar solo veía delante de él un mundo desconocido que debía reconstruir. Una suerte de renacimiento que ocultaba cierto sentido de libertad bajo la inquietud…
¿Qué hora sería? Echó un vistazo por los postigos y no vio luz entre las láminas. Estaba destrozado. La esperanza de encontrar vivo al chico se iba reduciendo a medida que pasaban los días. Trece años recién cumplidos, pelo castaño, ojos marrones, un metro y cuarenta y siete de estatura. Un muchachito tranquilo, estudioso y obediente. ¿Y si solo se hubiese escapado de casa? A los trece años es normal hacer ese tipo de estupideces…
 
Hubiese dado cualquier cosa para que fuese así, solo que esa posibilidad le parecía a decir poco remota. Solía hablar de ello con Piras, el joven que era su mano derecha, pero también el sardo se mostraba pesimista. No habían logrado dar ni un solo paso adelante, no tenían la menor prueba a la que aferrarse… 

 

[ADELANTO DEL LIBRO EN PDF]