Ficha técnica

Título: Mooch | Autor: Dan Fante|  Traducción: Claudio Molinari Dassatti | Editorial: Sajalín | Colección:  Al margen, 10 | Género: Novela | ISBN: 978-84-938051-8-0| Páginas: 217 | Formato:  13 x 19 cm. | PVP: 17,00 € | Publicación: Septiembre de 2011

Mooch

SAJALÍN

El aspirante a escritor Bruno Dante lleva meses sin escribir una sola línea, bloqueado. Vive en un edificio de acogida para ex alcohólicos y se gana la vida vendiendo aspiradoras de puerta en puerta bajo el sol abrasador de Los Ángeles. Hasta que lo despiden. Desesperado, Bruno sigue el consejo de su hermano mayor en Alcohólicos Anónimos y empieza a trabajar en Consumibles Orbit, la empresa de venta telefónica del también ex adicto a la botella y ahora triunfador Eddy Kammegian. Bruno tiene un don especial para engatusar a la gente al teléfono, y rápidamente acumula suculentas comisiones en forma de cheques. Descartado el sueño de convertirse en escritor, parece que finalmente el antihéroe creado por Dan Fante podría sentar la cabeza y disfrutar de la vida cerca del océano, pero entonces se enamora de la mujer equivocada: la ex stripper mexicana y compañera de trabajo Jimmi Valiente. Bruno inicia una relación de amor-odio con la explosiva mexicana que lo llevará de nuevo a perder el control de su vida y a alejarse, una vez más, del sueño americano. 

«En este libro devastador y aterrador, Fante escribe el tipo de novela emocionalmente atormentada que su padre habría escrito si hubiera pertenecido a la generación de Dan.» Uncut Magazine

«Mooch es una poderosa novela sobre lo que significa estar enamorado de una mujer que sólo es bella por fuera, un tipo de relación de amor-odio que recuerda a la de Arturo y Camila en la emblemática Pregúntale al polvo.» Philipp Engel Qué Leer

 

Capítulo 1 

   No había escrito una palabra en meses; ni un cuento, nada. Y odiaba mi trabajo. Pero eso no importaba, con aquel calor abrasador ya nada importaba. Me llevó una hora despegarme de la cama, ponerme una camisa y prepararme para ir al trabajo. Había estado evitándolo desde el jueves.

  
   Una vez en la calle sofocante, quité una nueva multa de debajo del limpiaparabrisas de mi viejo Chrysler, la rompí en cuantos pedazos pude y la lancé al aire. Odiaba estar de nuevo en Los Ángeles. Odiaba no haber bebido en meses. Odiaba estar quedándome calvo. Odiaba mi trabajo. Odiaba los cigarrillos con filtros, el rap y los estúpidos dientazos blancos de Tom Cruise. Y odiaba a la puta Dirección General de Tráfico.

   Abrir la puerta de mi Chrysler fue un error. La presión acumulada en el automóvil cerrado durante la ola de calor de varios días me golpeó de lleno en la cara. Fue una explosión de aire viciado, pestazo a vinilo reseco y polvo en suspensión. Una advertencia clara para regresar a mi habitación.

   Estaba llegando tarde, así que lancé al asiento del acompañante mi libreta de pedidos, mis cupones y mi kit de muestras, aspiré una bocanada de oxígeno rancio e introduje la llave en el arranque. No ocurrió nada.

   Repetí la acción. Nada.

   Giré la llave hasta el tope izquierdo para ver si funcionaban aparatos electrónicos, indicadores, luces y demás chismes. El sudor empezó a acumulárseme en la frente y debajo de la camisa, y el trasto seguía sin arrancar.

[ADELANTO DEL LIBRO EN PDF]