Ficha técnica

Título: Moo Pak | Autor: Gabriel Josipovici  | Editorial: Cómplices  | Género: Novela | ISBN: 978-84-940395-0-8 | Páginas: 184 | Formato:  21 x 14 cm. | PVP: 17,79 euros

Moo Pak

CÓMPLICES

Esta es la historia de Moor Park. Y esta es también la historia de una amistad. En el transcurso de sus largos paseos por los parques londinenses Jack Toledano le cuenta a su amigo Damien Anderson sus progresos en la escritura del que tiene que ser el libro de su vida. Y alrededor de ese libro por escribir surgen también la historia de la familia de Jack, las ideas sobre el acto de escribir y leer y las paradojas y contradicciones de nuestro tiempo, que, como el mismo Jack, tiene «aspiraciones clásicas pero un temperamento romántico». Los episodios y los temas se suceden envolviendo al lector en unas reflexiones que son las de Jack Toledano y que también son ls nuestras.  

 

PÁGINAS DEL LIBRO

El martes recibí una nota de Jack Toledano en la que me pe-día que quedáramos hoy en el Star and Garter de Putney a la hora de siempre, escribió Damien Anderson. Estoy acostum-brado a estas notas. No hace falta que Jack especifique la hora. Si yo no puedo arreglármelo, sale él solo a dar un pa-seo, pero procuro ir siempre, porque no hay nada mejor que salir a dar un paseo con Jack Toledano. Londres es un paraí-so para quienes gustan de caminar, dice, pero tienes que saber adónde ir. París es para el flâneur, dice, pero Londres es para quien gusta de pasear. La única manera de pensar es estar sentado a un escritorio, dice, la única manera de conversar es ir de paseo. Quizá pensar no sea la palabra, dice, y lo que quiero decir es que la única manera de hacer algo que lleve a los otros a pensar es estar sentado a un escritorio con una máquina de escribir delante. Soy bastante inútil para pensar, pero con una máquina de escribir delante y un buen taco de hojas DIN-A4 a mi derecha puedo, si todo marcha bien, si-mular que pienso y estimular el pensamiento. Detesta los pro-cesadores de textos. Son, dice, la apoteosis cómica de aque-lla frase célebre de Villiers de l’Isle Adam, que a día de hoy re zaría: «¿Escribir? Nuestros procesadores de textos lo ha-rán por nosotros». La gente se pasa el día tra tando de con-vencerme de que me deshaga de la máquina de escribir y me procure un Apple o un Mackintosh o un Toffee o algo por el estilo, dijo el pasado mes de julio mientras paseábamos por Hampstead Heath. Tratan de convencerme de que con uno de esos aparatos no tendré que volver nunca más al principio de la página si cometo un error, que simplemente podré bo-rrar la palabra o la frase que suene mal y reemplazarla por una nueva y mejor. No se dan cuenta, dijo, de que nada me gusta más que colocar una hoja en blanco en la máquina de escribir y empezar de nuevo desde el principio. De hecho, es lo único que me gusta de escribir, dijo, el resto es un traba jo de esclavos y un suplicio. No se dan cuen ta, dijo, de que el acto de cubrir la página en blanco con las primeras palabras me resulta tan temible y tan aterrador que si soy capaz de hacerlo es solo porque la alternativa es todavía peor. Tiene que haber mejores maneras de hacer las cosas, dijo ese día en Hampstead Heath, pero por desgracia nunca he dado con ellas.

[ADELANTO DEL LIBRO EN PDF]