Ficha técnica

Título: Miseria y compañía | Autor: Andrés Trapiello | Año: 2013 | Editorial: Pre-textos | ISBN: 978-84-15576-53-2 | Encuadernación: Rústica | Formato: 23×14 cm | Páginas: 404 | Precio: 25 euros

Miseria y compañía

PRE-TEXTOS

 

 Poco puede decirse del título de este libro, sino que está tomado de un dicho popular. De origen incierto (aparece al frente de un sainete valenciano del siglo XIX), no sabemos si surgió de algún suceso real, como bien pudo ser. Quien usa esta expresión quiere dar a entender con ella de modo irónico y humorístico la poquedad del negocio o asunto al que hace referencia. Que «miseria» y «misericordia» se sienten además juntas en la misma etimología dice mucho del corazón humano.
Los lectores de este libro hallarán aquí también esta estrella o asterisco manipulado, que hemos dado en considerar nueva vocal o vocal doble, tras haber descartado por diferentes razones el empleo de sucedáneos y equívocos, como la arroba, @, o la xuá, . El autor, tipófrago aficionado, considera que el uso de un lenguaje inclusivo no es ocioso ni mucho menos nocivo para la literatura escrita ni para la escritura en general. El hecho de que esta * sirva para lo escrito y no para lo hablado, no quiere decir sino que se contenta con ser leída, lo que no es poco trecho en un camino tan largo aún. Y que aquí se emplee tampoco significa que se quiera imponer a nadie, y mucho menos a las instituciones y personas que se crean competentes en este asunto y que vayan a disentir; otras, en cambio, hasta ahora opacas o soslayadas en los textos, serán visibles al fin y lo agradecerán, aunque la literatura no será desde luego mejor por el empleo de la *, pero tampoco peor.
Y por último unas palabras sobre las imágenes de la cubierta. Salen al paso de quienes niegan el carácter íntimo de este , y reproducen las radiografías del tobillo, tibia y peroné de AT., rotos en un revés (miseria), y los ocho clavos, agujas y alambres que los sujetaron (compañía), infortunio del que se trata en este libro. ¿Hay nada más íntimo que exponer el esqueleto propio a la curiosidad de los lectores, este deshuesarse en público, más comprometido aún que el encarnarse; esta postrimería «en vivo y en directo»? Sin contar con que probablemente no haya habido nunca escritor alguno con tanto futurismo dentro, cuando menos lo esperaba.

 

 

Comienzo del libro

 

 Me vieron antes de la cena escribir en este cuaderno, y esperaron a que lo cerrara para preguntarme:
-¿Y qué vas a inventarte para mañana?
Ya no se acordaban de lo que había sucedido tal día como hoy hace u n año. Pasa todo deprisa. Les respondí: «El año pasado recibí una carta del futuro de un amigo que me aconsejaba dejar de publicar estos diarios».
– No -replicaron-, eso fue el año anterior. Con la coartada de que llevas un diario te lo inventas todo; eso fue hace mucho más tiempo.
Porfiaron, y me costó convencerles:
-Parece que fue hace un siglo.
A mí me parece que fue ayer.
Todo va tan deprisa que en realidad le cuesta a uno vivir en otro sitio que no sea el pasado. En este cuaderno, por ejemplo, hoy es ayer.
-Entonces -insistieron R. y G.-, ¿es posible que no se te haya ocurrido nada?
Creo que lo decían con pena, como si algo íntimo en la vida de nosotros cuatro se hubiera roto y las cosas ya no fuesen a ser nunca como antes. Aunque no se las crean, parecían echar de menos mis historias. Cuando nos acostamos y apagamos la luz de la mesilla de noche le dije a M., me han dicho esto los chicos, y no sé qué darles mañana. Como cuando éramos jóvenes y no resultaba fácil comprarles los reyes que pedían. Entonces les distraíamos contándoles que los reyes no pueden siempre traer trenes eléctricos y videoconsol as a todos los niños, porque son muchos y no hay para todos, y que antes de salir a repartir los regalos tienen ellos un cabildo como si dijéramos, donde se procede a un sorteo.

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