Ficha técnica

Título: Matar a un ruiseñor | Autora: Harper Lee| Editorial: Harper Collins | Cubierta: Rústica con solapa | Formato: 15,50 x 23 cm | Páginas: 352 | ISBN: 978-84-687-6702-4 | Precio: 14,90 euros

Matar a un ruiseñor

HARPER COLLINS

HarperCollins Ibérica, división para España y Portugal de HarperCollins, publica en España la celebrada obra de Harper Lee Matar a un ruiseñor, Premio Pulitzer 1960. La novela llega a las librerías con su portada original.

Con más de cuarenta millones de copias vendidas en todo el mundo, Matar a un ruiseñor es un clásico de la literatura contemporánea, una bellísima historia sobre la honestidad y la necesidad de defender aquello en lo que creemos. El protagonista, Atticus Finch, es el abogado de un hombre negro acusado de violar a una niña blanca en el profundo sur de Estados Unidos en los años 30. A través de la mirada de sus hijos, Jem y Scout, asistimos a su lucha por la justicia, contra el racismo y el clasismo imperantes en la sociedad del momento.

Matar a un ruiseñor fue adaptada con éxito a la gran pantalla por Robert Mulligan en 1962, con Gregory Peck en el papel de un inolvidable Atticus Finch. HarperCollins Ibérica publica ahora la novela como preludio del lanzamiento en España, el próximo 15 de julio, de la obra inédita de Harper Lee Ve y pon un centinela. Estamos ante uno de los grandes acontecimientos literarios de los últimos tiempos, ya que se trata del primer manuscrito que la escritora presentó a sus editores antes de Matar a un ruiseñor y que se había dado por perdido hasta finales de 2014.

Ve y pon un centinela nos presenta a Atticus, Scout y muchos otros de los personajes de Matar a un ruiseñor unos veinte años más tarde. La novela será publicada en ebook y papel. 

PRIMERA PARTE

1

       Cuando tenía casi trece años, mi hermano Jem sufrió una grave fractura en el brazo a la altura del codo. Cuando sanó y por fin se disiparon sus temores de que nunca podría volver a jugar al fútbol americano, en raras ocasiones volvía a acordarse de aquella lesión. El brazo izquierdo le quedó algo más corto que el derecho; cuando estaba de pie o andaba, el dorso de la mano formaba casi un ángulo recto con su cuerpo, y el pulgar estaba paralelo a sus muslos. A él no podría haberle importado menos, con tal de poder pasar y chutar.

     Cuando transcurrieron años suficientes para poder verlos en retrospectiva, a veces hablábamos de los acontecimientos que condujeron a su accidente. Yo sostengo que los Ewell fueron quienes lo comenzaron todo, pero Jem, que era cuatro años mayor que yo, decía que eso había empezado mucho antes. Dijo que comenzó el verano en que Dill vino a vernos, cuando nos hizo concebir por primera vez la idea de hacer salir a Boo Radley.

       Yo decía que si él quería tener una amplia perspectiva de lo sucedido, en realidad comenzó con Andrew Jackson. Si el general Jackson no hubiera perseguido a los indios creek arroyo arriba, Simon Finch nunca habría llegado hasta Alabama, y ¿dónde estaríamos nosotros si no lo hubiera hecho? Éramos demasiado mayores como para zanjar la discusión con una pelea, de modo que consultamos a Atticus. Nuestro padre dijo que los dos teníamos razón.

      Al ser del Sur, era un motivo de vergüenza para algunos miembros de la familia que no tuviéramos constancia de que alguno de nuestros antepasados hubiera peleado en la batalla de Hastings. Tan solo teníamos a Simon Finch, un boticario de Cornualles cuya piedad solo se veía superada por su tacañería. En Inglaterra, a Simon le irritaba la persecución de aquellos que se autodenominaban metodistas a manos de sus hermanos más liberales, y ya que Simon se consideraba metodista, cruzó el Atlántico hasta Filadelfia, de ahí a Jamaica, y desde allí a Mobile subiendo hasta Saint Stephens.

[ADELANTO DEL LIBRO EN PDF]