Ficha técnica

Título: Mal encuentro a la luz de la luna | Autor: W. Stanley Moss | Traducción: Dolores Payás |Editorial: Acantilado | Colección: El Acantilado, 296  | Temática: Biografías, Memorias y Diarios | ISBN: 978-84-16011-12-4 | Encuadernación:  Rústica cosida | Formato: 13 x 21 cm | Páginas: 256 | Precio: 22 euros

Mal encuentro a la luz de la luna

ACANTILADO

Ésta es la historia, emocionante y asombrosa a un tiempo, del audaz secuestro del general alemán Kreipe en la isla de Creta durante la Segunda Guerra Mundial. Stanley Moss y Patrick Leigh Fermor, oficiales británicos del Servicio de Operaciones Especiales, junto con un pequeño grupo de miembros de la resistencia cretense, consiguieron secuestrar a un general del Tercer Reich y sortear durante casi tres semanas los puestos de control y las patrullas alemanas desplegadas por toda la isla. Huyendo a través de las montañas, consiguieron llegar al punto de encuentro con el barco que debía llevarlos a El Cairo. Como señala Leigh Fermor en el «Post scriptum», Stanley Moss «rela­ta fielmente la aventura, y lo hace de un modo conciso y ameno. De hecho, que esta historia haya llegado a ser tan conocida se debe enteramente a su forma de narrar».

PREFACIO

A principios de 1945 el Ministerio de Guerra prohibió la aparición de este libro. Pero ahora, cuando el tiempo ya ha suavizado el filo del censor, puede ser publicado casi como fue escrito. Cierto que tiene sesenta páginas menos, y que en el lapso transcurrido entre su concepción y su publicación el título ha sido utilizado por otros escritores. Pero el grueso de la historia (al igual que su título) permanece inalterado. No he intentado ponerla al día ni reescribir ninguna parte del texto. De haberlo hecho se hubiera perdido el espíritu desenfadado y vivaz con que fue escrita en su momento. Yo tenía el entusiasmo-casi rayano en fanfarronería- propio de los veintidós años. Y aun a mi pesar debo admitir que en aquella época éramos todos unos fatuos. Vivíamos al día, lo único que nos interesaba era el ayer (pero no el anteayer), el momento presente y la mañana siguiente. Los diarios personales que más tarde se reescriben y editan cuidadosamente, y que además se acompañan con reflexiones posteriores, pocas veces son un reflejo acertado de las cosas y las personas tal como fueron en el momento de su escritura. Así pues, he decidido que este libro se publique como una transcripción casi directa del diario que yo llevaba en 1944. He añadido algunos comentarios breves (en cursiva) y clarificado algunos asuntos que en el texto original se daban por entendidos pero que hoy necesitan explicación. Y eso es todo en lo que a extras se refiere.

Las entradas de mi diario cubren todos los días de la semana. Esto sólo fue posible porque en Creta hacíamos de nuestras noches los días, igual que si viviéramos en un eterno Ramadán, y por lo tanto disponíamos de mucho tiempo libre durante las horas que pasábamos escondidos. Hago mención del asunto porque de otro modo el lector podría preguntarse, y con toda razón, cómo pude escribir diariamente diez o veinte páginas y a la vez estar escapando de un acoso que nos tuvo en constante movimiento de una punta a otra de la isla.

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