Ficha técnica

Título:  Luz de las mariposas | Autor: Ignacio Viladevall   | Editorial: Comba | Colección: Ensayo  |Año de publicación: marzo 2016 |  ISBN: 978-84-944938-2-9   | Páginas:256 | Encuadernación: Rústica cosida con solapas  | Formato: 12,5 x 19,5 | Precio: 14,90 euros   

Luz de las mariposas

COMBA

«Confieso que desde hace algún tiempo oigo hablar a las mariposas», revela Ignacio Viladevall en este ensayo poético e introspectivo, donde las letras se encuentran con las mariposas y éstas con las voces de quienes las han observado; Ramón Gómez de la Serna, Juan Ramón Jiménez o Rosa Leveroni entre otros, además del propio Viladevall. «Cuando pasa una mariposa -afirma-, la eternidad cabe en un instante.» Su vida gira en torno a ellas, las formas, los colores y las costumbres de las cuales son cada vez un placer más escaso, dada la disminución de especies y ejemplares. El cambio climático y en general los nuevos tiempos son especialmente severos con ellas, motivo de alarma en el mundo de la entomología. Luz de las mariposas tiene por tanto un lado combativo; un texto en el que Viladevall, según indica Juan Bautista Durán en el prólogo, «elabora un discurso personal, de significado ecológico, con voluntad de apelar a los valores universales». 

 

PRÓLOGO

Lazos necesarios

El equinoccio de primavera cae en el veinte o veintiuno de marzo, y es en esas mismas fechas cuando Luz de las mariposas debe llegar a los lectores, al mismo tiempo que las mariposas a los prados. Ignacio Viladevall tuvo mucho cuidado en precisar esto según acordábamos la publicación del libro, a riesgo de que yo lo tomara por una rareza, por un capricho de entomólogo sin ton ni son, como si las mariposas pudieran marcar el calendario editorial. ¿Y cómo no? El lector descubrirá en seguida que el protagonismo es todo para ellas, y en consecuencia, para la naturaleza, tan ignorada e incomprendida hoy día, en una sociedad que cada vez se aleja más de ella y a lo sumo la tiene por un espacio de ocio. El silencio del monte, sin embargo, los colores y los cambios que en cada estación tienen lugar, no son menos importantes que el afán del ser humano por transformar su esencia y procurarse una vida cómoda y duradera.

      Contemplar las mariposas hipnotiza, asegura Viladevall, «equivale a sentirse en un mundo donde se hace buen uso de la lentitud». Sus palabras buscan no sólo defender a los lepidópteros, sino a todos los animales en peligro de extinción, con los desajustes que la pérdida de una especie supone en la cadena natural. Las mariposas desempeñan ahí un papel fundamental, al contribuir en la polinización de las flores; pero no sólo ellas son determinantes, sino la completa totalidad de especies que habitan el planeta. Y algunas de ellas, a decir verdad, tienen un aspecto nada agraciado, ni agradable ni bucólico, e invitan más bien a volver la vista hacia otro lado. Pero ¿cómo referirse a la belleza sin tener presente la fealdad? Viladevall evita desviar la vista de aquello que no le gusta, por mucho que le incomode, como se aprecia en el capítulo dedicado a las ortigas, y elabora un discurso personal, de significado ecológico, con voluntad de apelar a los valores universales.

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