Ficha técnica

Título: Los pintores de las cavernas. El misterio de los primeros artistas | Autor: Gregory Curtis | Editorial: Turner | Género: Prehistoria | Arte: origen y simbología de las pinturas rupestres | Fecha de publicación: Febrero de 2009 | ISBN: 978-84-7506-862-6 | Formato: 14 x 22 cm | Precio: 22 € | Páginas: 328 | Encuadernación: Rústica con solapas

Los pintores de las cavernas

TURNER

 

En este volumen ligero, accesible, y muy completo, Curtis consigue transmitir al lector su fascinación por las pinturas rupestres -centrando el análisis especialmente en la francesa de Lascaux y la española de Altamira-, relatando las peripecias que llevaron a descubrirlas, las diferentes teorías, que hasta hoy siguen sin resolverse, sobre el origen y significado de estas pinturas, y desvelándonos los misterios de su sofisticación y belleza. Ilustrado con fotos y reproducciones, este libro atrapará tanto al profano como al conocedor, y hará entender por qué Picasso exclamó, al salir de la cueva de Lascaux, «¡No hemos aprendido nada en doce mil años!».

«Si no tiene usted ocasión de visitar estas cuevas, la sensorial narración de Curtis sirve para desvelarle todos sus misterios». (Publishers Weekly)

 

X
MUJERES EXTRAÑAS, ESTILIZADAS.
EL MUNDO POR DEBAJO DEL MUNDO

Desde la primera obra del abate Breuil hasta las respuestas de Jean Clottes a los críticos de Los chamanes de la Prehistoria han transcurrido casi exactamente cien años. Salvo por el chamanismo, que no tiene una aceptación general, no hay aún ninguna teoría global sobre el significado de las pinturas rupestres. Esto es frustrante para científicos y aficionados por igual, puesto que, como obras de arte, las pinturas logran comunicar directamente y con suma eficacia. Fueran cuales fuesen las razones culturales que movieron a los antiguos cazadores a pintar en las cuevas, los grandes artistas que había entre ellos -que fueron muchos- se tomaron la molestia de crear pinturas de líneas elegantes, colorido sutil, perspectiva precisa y una sensación física de volumen. Puede que los pintores de las cavernas concibieran el arte como nosotros lo entendemos o puede que no, pero cuando decidieron dibujar unos trazos atractivos a la vista en lugar de unos garabatos torpes, pensaban y actuaban como artistas, intentando crear arte en el sentido que nosotros le damos al término. Por eso, para nosotros es legítimo responder a las pinturas rupestres en tanto que arte, y no solamente en tanto que restos arqueológicos, aunque sin duda también lo son. Los caballos chinos de Lascaux, multicolores y estilizados, el orgullo de los leones a la caza con los ojos encendidos en Chauvet, y los bisontes pesados, si bien delicados y sinuosos, de Altamira y Font-de-Gaume, son evidencias de que la belleza es de veras eterna.

Y esa belleza aumenta porque, contra toda lógica, las pinturas parecen también familiares, próximas a nosotros en el tiempo, a pesar de ser lomás remotas que posiblemente alcancemos a encontrar. ¿Cómo es posible que pudiesen permanecer encerradas en cuevas, desconocidas o mal interpretadas, durante miles de años y en cambio, una vez descubiertas, encajasen con tanta naturalidad en la tradición cultural occidental? El historiador del arteMax Raphael es el único pensador relevante a quien parece preocuparle esta cuestión, aunque la inmediatez de las pinturas, a pesar de su gran antigüedad y misterio, afecta poderosamente a todo el que las ve. Raphael ofrecía su propia respuesta marxista a este acertijo, como hemos visto. Sin embargo, existe otra respuesta, que arroja más luz sobre las pinturas tanto en su vertiente artística como arqueológica. Las pinturas nos hablan directamente a través de los milenios porque son el arte conservador de una sociedad estable, porque transmiten una visión cómica, más que trágica, de la vida, y porque forman parte de una tradición clásica. De hecho, son el triunfo de la primera civilización clásica del mundo.

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