Ficha técnica

Título: Los mundos clásicos  | Autor: Michael Scott | Traducción: Francisco García Lorenzana | Editorial: Ariel | Colección: Ariel | Formato: 14,5 x 23 cm. | Tinta: Integradas en b/n | Presentación: Tapa dura con sobrecubierta | Fecha: nov-2016 | Páginas: 496 | ISBN: 978-84-344-2477-7 |  Precio: 24,90 euros| Ebook: 14,99 euros

Los mundos clásicos

ARIEL

Una historia global que cuestiona y amplía nuestra forma de ver el pasado.

«Este apasionante libro da vida a algunos de los momentos más importantes de la historia antigua, momentos que han dado forma no solo a la política y la cultura de épocas pasadas, sino a instituciones, ideas y fantasías de nuestro tiempo.» Yuval Noah Harari, autor de Sapiens.

Michael Scott cuestiona nuestro punto de vista tradicional del pasado, centrado en Occidente, conectando la civilización grecoromana con los grandes gobernantes e imperios que se extendieron a lo largo de Asia central hasta la India y China, dando como resultado una visión realmente global de la época clásica.

Una obra fascinante que cuestiona nuestra manera de pensar sobre el pasado, rediseña el mapa de la época clásica y nos muestra como la historia antigua alberga lecciones para nuestro tiempo.

 

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La democracia ateniense y el deseo de un poder popular

508 a.C.: el sol se levanta en el tercer día del asedio y la Acrópolis, un imponente afloramiento de caliza que surge de una elevación en el corazón de Atenas, lanza su sombra sobre grandes áreas de la comunidad que se extiende a sus pies. Durante siglos esta torre  rocosa ha sido un faro y un puerto para los que han vivido a su alrededor. Concebida inicialmente como un palacio para los reyes, ahora estaba coronada por un templo y un animado bosque de estatuas dedicadas a los dioses todopoderosos. Era este corazón sagrado e impenetrable de su propia ciudad a lo que el pueblo de Atenas -unido y decidido, según Herodoto- ponía sitio en este momento.1 Muy por encima de ellos, escondido en la ciudadela, se encontraba el rey espartano Cleomenes y un pequeño ejército espartano. Esparta estaba situada en las profundidades del Peloponeso, a más de 200 kilómetros de Atenas. Es muy posible que algunos de los soldados espartanos se estuvieran preguntando en ese instante qué estaban haciendo tan lejos de casa. Pero Cleomenes había ligado su destino a los objetivos políticos de un hombre que ahora estaba escondido a su lado en la Acrópolis: el aristócrata ateniense Iságoras, el magistrado principal de la ciudad (conocido como el arconte epónimo). Y se murmuraba que Cleomenes e Iságoras compartían algo más: la esposa de Iságoras, que se decía que Iságoras había «prestado» a Cleomenes como parte de su alianza.2 Iságoras y los espartanos habían orquestado la expulsión de Atenas de unas 700 familias que no simpatizaban con el liderazgo de Iságoras, junto con su principal rival político. Habían intentado abolir el consejo supremo de gobierno en Atenas -la boule– para colocar el poder político en manos de los seguidores de Iságoras. Pero esto había sentado tan mal a la masa del pueblo ateniense que Iságoras y sus aliados espartanos, ampliamente superados en número y temiendo por sus vidas, se habían atrincherado en las alturas de la Acrópolis. El pueblo de Atenas se había unido en una revuelta espontánea que iba a conmover la ciudad hasta sus cimientos y cambiar el curso de la historia.3

 

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