Ficha técnica

Título: Los Living | Autor: Martín Caparrós | Editorial: Anagrama | Colección:  Narrativas hispánicas | Género: Novela | ISBN: 978-84-339-7232-3 | Páginas: 432 |  PVP: 19,90 € | Publicación: Noviembre de 2011 | Premio Herralde de Novela

Los Living

ANAGRAMA

Nito nace en Buenos Aires el día en que muere Juan Domingo Perón, julio del 74. Su infancia es una infancia como tantas, retorcida, inclemente, hecha de amores posibles e imposibles, aprendizajes y terrores, contra el fondo de la turbulenta historia argentina. Sus primeros años quedan marcados, además, por la muerte confusa de los suyos: su padre, su abuelo. Y Nito se siente cada vez más fascinado por ese tránsito, más acosado por las dudas: ¿cuál es nuestra relación con los muertos? ¿Se puede mantener el contacto con ellos? ¿Siguen entre nosotros? Años después, cuando se encuentre con el Pastor y se vuelva su arma más afilada, el invento de los living le permitirá aventurar una respuesta -provisoria, frágil- a esas preguntas sin respuesta posible. Con Los Living, el gran escritor argentino Martín Caparrós se adentra en nuestra relación con la muerte, con los muertos y su desaparición de nuestras vidas. Los Living es una historia que va de la farsa a la tragedia -y viceversa- sin perder nunca la mirada afilada, la emoción, la prosa sorprendente. Una novela osada, deslumbrante, llena de humor y de tristezas, que nos propone una ácida visión del mundo contemporáneo, de sus dobleces y desconciertos, de sus silencios fundamentales.

«Un relato que a ratos hiela la sonrisa y a ratos ensancha el alma… Caparrós habla de la vida y de la muerte una y otra vez, sin descanso, y lo hace cómicamente y con una voz prodigiosa, ese fraseo suyo inconfundible ya que le acerca a los grandes narradores que representan la oralidad para que los lectores pensemos que estamos ahí, cerquita, muy cerquita… Lean a Caparrós en esta novela para descubrir a un escritor vitalista, enérgico y estimulante. Y no les extrañe si al cerrar la última página les asalta de súbito alguna imagen mortífera de un libro desolador y festivo a un tiempo» (Ricardo Baixeras, El Periódico).

«Una novela intensa y vital de uno de los escritores argentinos más relevantes y un incansable viajero autor de crónicas inigualables… Ideal para comprender la ansiedad con la que se vive en el mundo contemporáneo… Martín Caparrós vuelve a adentrarse en la reciente historia argentina, desde los convulsos y violentos años setenta hasta la primera década del nuevo siglo a través de un personaje que ha crecido al compás de los acontecimientos más relevantes que ocurrieron en el país desde la muerte de Perón hasta el presente: la realidad como un cambalache de figuras mediáticas y gurús del bienestar donde los muertos dejan de estar muertos para estar siempre ahí, viviendo como livings en los living de sus familias» (Diego Gándara, La Razón).

 

I. EL ORIGEN

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Cuando nací llovía, y a nadie le importó. Aquel día, en verdad, a nadie le importaba nada, o eso decían: era un día en que convenía mostrar a quien quisiera verlo que a uno no le importaba nada más que la gran muerte del año, de la década, del siglo: esa mañana, mientras yo nacía, se murió Juan Perón, y todos querían mostrar a quién sabe quién que nada más podía importarles. Hay días en que los habitantes de un país se refocilan en su pena porque su pena los une, los amucha, los agolpa, les da la sensación de que, por un momento, pueden dejar de lado rencores y rencillas y reconocerse en un sentimiento compartido que los hace sentir un poco menos solos -y bastante más probos. Así que los habitantes aprovechan cada oportunidad -que no son tantas, la tragedia tiene que estar a la altura y, por definición, una gran tragedia es algo que sucede cada tanto- y sufren todos juntos. Aunque, en general, sus razones varían. Cuando yo nací y murió Perón, muchos sufrieron porque lo idolatraban y lo necesitaban -o, por lo menos, estaban convencidos de que lo necesitaban. Algunos, porque tenían bruto miedo de lo que pudiera pasar en el país -de lo que pudiera pasarles a ellos- sin él. La mayoría, porque estaba tan acostumbrada a ver el país con él que el esfuerzo de pensarlo sin les resultaba cruel, innecesario: en general, a la mayoría, cualquier esfuerzo de pensar le parece una ferocidad. Y otros muchos porque lo odiaban tanto que si hacían el esfuerzo de apenarse levemente por su muerte se sentían más buenos que Lassie.

   En todo caso era un día extraordinario: uno de esos momentos tan escasos en que todos los habitantes de un lugar -salvo nosotros, los nacientes, y algún otro réprobo- piensan en lo mismo. ¿No es bella la idea de un país entero pensando en lo mismo? ¿No es una de las mayores cimas que nuestra civilización puede alcanzar? ¿No es exaltante y triste y exaltante al mismo tiempo haber sido parte y no haber sido parte de semejante fenómeno, quiero decir: haber sido uno de los muy raros que estaban en el agua y no fueron tsunami? ¿No sería, para alguien que creyera en tales cosas, algo así como una marca del destino?

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