Ficha técnica

Título: Limónov | Autor: Emmanuel Carrère Traducción: Jaime Zulaika | Editorial: Anagrama | Colección: Panorama de narrativas | Género: Novela | ISBN: 978-84-339-7855-4 | Páginas: 400 | ebook: 15,99 € | PVP: 19,90 € | Publicación: 2013 | Premio Renaudot, Prix de Prix 2011, Premio de la Lengua Francesa

Limónov

ANAGRAMA

«Limónov no es un personaje de ficción. Existe y yo lo conozco», advierte Emmanuel Carrère. Esta novela biográfica o biografía novelada reconstruye la vida de un personaje real que parece surgido de la ficción. Un personaje desmesurado y estrafalario, con una peripecia vital casi inverosímil, que le permite al autor trazar un contundente retrato de la Rusia de los últimos cincuenta años y al mismo tiempo aventurarse en una indagación deslumbrante sobre las paradojas de la condición humana.

Poeta y pendenciero en su juventud, Limónov frecuentó los círculos clandestinos de la disidencia en la Unión Soviética, se vio obligado a exiliarse y aterrizó en Nueva York, donde vivió como un vagabundo, fue mayordomo de un millonario y escribió novelas autobiográficas. Siguió haciéndolo cuando se marchó a París y allí alcanzó notoriedad pública con una escandalosa novela sobre sus andanzas neoyorquinas por el lado salvaje. De allí pasó a los Balcanes, donde apoyó hasta las últimas consecuencias la causa serbia, y regresó después a la Rusia poscomunista para fundar un partido nacional bolchevique que fue prohibido. Él acabó en la cárcel, acusado de tentativa de golpe de Estado, y allí escribió más libros, tuvo una experiencia mística y al salir se convirtió en opositor a Putin.

Ambiguo, escurridizo y estrambótico, este personaje fascinante y detestable a partes iguales, mitad héroe romántico y mitad majadero abominable, es tan contradictorio y desconcertante que se convierte por derecho propio en carne de novela y en el protagonista de esta espléndida y sorprendente narración, galardonada con el Premio Renaudot, el Premio de la Lengua Francesa 2011 y, en especial, el Prix des Prix 2011, que se elige entre las obras ganadoras de los ocho premios literarios franceses más importantes (Académie française, Décembre, Femina, Flore, Goncourt, Interallié, Médicis y Renaudot).

«Un libro asombroso, inclasificable. Y conmovedor. ¿Cómo hay que considerarlo? ¿Como una novela? ¿Como un retrato? «Limónov no es un personaje de ficción», nos advierte Emmanuel Carrère. «Existe y yo lo conozco.» Entre las mil y una maneras de existir, hay una que consiste en escribir historias. Y otra, no menos perdurable, que consiste en ser el héroe de una de ellas» (Yasmina Reza, Le Monde).

«Mucho más que el retrato de un hombre inverosímil, es una historia de los últimos cincuenta años de Rusia. Y contiene páginas memorables» (Bernard Pivot, Le Journal du Dimanche).

«Una novela de aventuras y una travesía por la historia rusa. Imposible soltarla, porque está escrita con un tono seco y crudo, con frases de una densidad fulminante, repletas de detalles explosivos» (Le Point).

«Audaz y apasionante» (Jérôme Garcin, Le Nouvel Observateur).

«Un libro excepcional. Carrère firma una deslumbrante narración biográfica con la engañosa apariencia de un espejo deformante» (Jean-Christophe Buisson, Le Figaro Magazine).

«Carrère vuelve a deslumbrar con un retrato del escritor y aventurero ruso Limónov, tan admirado como despreciado… Excepcional novela… Siguiendo la vida de Limónov -y todas sus aventuras-, Carrère reconstruye los últimos años de la URSS, la época de la apertura a Occidente y la irrupción de la economía de mercado. Este contenido histórico dota al libro de una solidez, que supone uno de sus principales atractivos. Estamos ante un gran libro… Un relato verdaderamente apasionante… Un retrato admirable de lo que hay de magnífico y de monstruoso en Limónov, que en su vida ha conocido lo mejor y lo peor y es aquí símbolo del ser humano… Un libro memorable» (Sònia Hernández, La Vanguardia).

«Emmanuel Carrère, el escritor que inventa la verdad… Tras fascinar a la crítica y desnudarse ante miles de lectores con Una novela rusa, El adversario, De vidas ajenas, Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos: Philip K. Dick 1928-1982, Carrère ganó con Limónov el Premio Théophraste-Renaudot… El libro, que se parece mucho a una novela de aventuras, es también una biografía y un gran reportaje histórico. Carrère hace novela de no ficción desde hace 15 años: se llame autoficción, biopic, relato real o nuevo periodismo, eso da casi igual. Su escritura, clara, precisa e irónica, mete al lector -y a él mismo- en veredas complicadas… Biógrafo, reportero, narrador, Carrère usa la técnica del periodista y la mirada del novelista» (Miguel Mora, El País).

«Limónov se lee a un ritmo vertiginoso. Es una novela divertida, ocurrente y con una notable capacidad de análisis. No se limita a contarnos la biografía de un pequeño delincuente que durante un tiempo consigue introducirse en los círculos literarios de París y Nueva York y, más tarde, decide regresar a Rusia para iniciar una carrera política de tintes fascistas, no sin antes haber combatido a favor de la causa serbia y haber entrevistado a Karadzic en las colinas de Sarajevo. Además, es un excelente relato de la Unión Soviética desde los años de la postguerra hasta la actual era Putin… Emmanuel Carrère nos muestra desde dentro las debilidades de un ser humano que concibe la vida como una teleserie, anhelando ser el protagonista absoluto, pero sin ignorar que la diferencia entre el éxito y el fracaso sólo es un minuto de gloria abocado a un inevitable olvido» (Rafael Narbona, El Mundo).

 

Prólogo

Moscú, octubre de 2006-septiembre de 2007 

4

     Me cuesta hacer coincidir estas imágenes: el escritor-gamberro que conocí en otro tiempo, el guerrillero acosado, el hombre político responsable, la estrella a la que las páginas de gente de las revistas consagran artículos embelesados. Me digo que para ver más claro en estas estampas tengo que conocer a militantes de su partido, a nasbols de base. Los cabezas rapadas que todos los días conducen a gente ante su jefe en un Volga negro y que al principio me asustaban un poco son buenos chicos pero no tienen mucha conversación, o bien soy yo el que no me apaño. A la salida de la conferencia de prensa con Kaspárov, abordé a una chica, simplemente porque me pareció bonita, y le pregunté si era periodista. Me respondió que sí, bueno, que trabajaba para el sitio Internet del Partido Nacional Bolchevique. Muy mona, formal, bien vestida: era nasbol.

     A través de esta chica encantadora conozco a un chico igualmente encantador, el responsable -clandestino- de la sección de Moscú. Con el pelo largo recogido en una coleta, la cara franca, amistosa, no tiene realmente pinta de facha, sino más bien de militante altermundialista o de un autónomo como los del grupo de Tarnac. En su pisito de las afueras hay discos de Manu Chao y en las paredes cuadros al estilo de Jean- Michel Basquiat pintados por su mujer. Pregunto:

     -¿Y tu mujer comparte tu lucha política?

     -Oh, sí -responde-. De hecho está en la cárcel. Formaba parte de los treinta y nueve del gran proceso de 2005, el que siguió Politkóvskaia.

     Lo dice con una gran sonrisa, muy orgulloso; y en cuanto a él, si no está en la cárcel no es por culpa suya, sólo que «mnié nié poviezló»: en mi caso no fue así. Otra vez, quizá, no hay que desesperar. 

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